A Howard Clark, papá de “La Latina”

Esta mañana, temprano, colocaba unas bolsas con bocadillos para la excursión de nuestros Piratas y Ardillas, alguien me dijo que tenía una llamada, era urgente. Al otro lado del teléfono Yolanda, una de nuestras mamás. Los siguientes minutos me dejaron helado, descolocado, profundamente afectado por algo incomprensible: Howard se ha ido para siempre. Silencio.

Fue Papá Noel en varias ocasiones. Compartió con sus hijos Ismael y Violeta algún taller de los Beatles para los alumnos  y profesores de tercer ciclo. Un día perdió su pasaporte en el centro. Y desde el primer día en el que entró en el colegio nos regaló su sonrisa, su compromiso, su apoyo y su devoción por hacer la vida más fácil a los que más difícil la tienen.

¡Qué suerte haberte tenido por aquí!

Aquí sigues y aquí seguirás. Decidiste marcharte sin hacer ruido, en paz y con paz, aunque hoy has conseguido que el día sea aún más frío de lo que realmente es.

Hasta siempre, amigo.

A Yolanda, Ismael y Violeta mi abrazo más sincero.

Javier Gómez

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8 thoughts on “A Howard Clark, papá de “La Latina”

  1. Os animo a leer lo que han escrito sobre Howard Clark en la página de la WRI, una vida llena de significado. Extraigo un frangmento en el que hacen referencia a Howard como papá:
    “But throughout this period his children were his main focus. Ismael was born in 2000 and Violeta in 2002. With Yolanda working as a school-teacher Howard was their main carer and house-parent – he was devoted to them. So many times an email exchange would be broken off as he had to prepare their lunch….”
    El texto completo podéis leerlo aquí

  2. Os leemos, os queremos un montón y descubrimos una vez más que hemos tenido la suerte de estar en un cole maravilloso. Gracias. Ismael, Violeta y Yolanda

  3. Dice mucho de alguien que al evocarle la primera imagen sea la de una gran y sincera sonrisa. Howard la tenía, encastrada en un corazón gigante. Ese recuerdo es imborrable y nos acompañará a los que tuvimos la suerte de conocerle, en esos ratos muertos mientras los críos nadaban o simplemente los esperábamos en el patio.

    Para Ismael, Violeta y Yolanda, todo nuestro cariño y apoyo.

  4. Un fuerte abrazo para Yolanda, Ismael y Violeta.
    Y ya sabes que nos tienes para lo que necesites.

    Javi.

  5. Un beso fuerte para Yolanda, Ismael y Violeta.
    Me quedo con el recuerdo amable de Howard, que siempre con una sonrisa en los labios, estuvo dispuesto a ilusionar a los niños del cole “la Latina”. Siempre con discreción, con serenidad, pero con gran ilusión.

    Pinar.

  6. Mis primeros recuerdos de Howard son en el patio de infantil, en los minutos previos a la salida de los pequeñines. Me llamaba la atención aquel señor de barba y cabello blanco que esperaba apoyado en alguna de las columnas del porche; más que apoyarse, parecía sostenerlo como una cariátide dada su corpulencia, y como prolongación natural, sostenía la escuela misma. La participación de Howard en el cole y su compromiso con la comunidad educativa, el barrio, la escuela pública,… nos ha demostrado que ese sostén que proporcionaba era algo más que una analogía. Conocer personalmente a Howard a través de Yolanda, creadora de este blog y amiga, me permitió descubrir que su labor de apoyo era tintánica, que Howard, ese papá tímido y adorable, cual Átlas, sostenía el mundo a sus espaldas por la paz, el desarme y la no violencia. Sin embargo, su aspiración y su ilusión en el cole era bien sencilla, le habría gustado formar un coro. Quizá aún estemos a tiempo de lograrlo en su memoria.

  7. Me siento orgullosa y agradecida por haberte tenido entre “mis padres”. Siempre amable, sonriente, dispuesto a colaborar.

    He compartido contigo alguna que otra presentación en las clases de inglés que con cariño preparabas junto a tus hijos, y ya teníamos programada otra más para enero.

    No me atrevía, pero después de leer las palabras de Javier, siento la necesidad de compartir con él la admiración que sentimos por ti.

    Esta mañana, en clase, hemos dedicado unos momentos a recordar al Santa Claus que repartía caramelos cuando mis chicos y chicas de 6º, que finalizan su viaje de Primaria, apenas eran unos peques de Infantil. Nos hemos emocionado.

    Cuando alguien a quien queremos nos deja, sentimos un vacío que no podemos entender. No tiene sentido, porque si pensamos en ti, nos vemos llenos de paz, solidaridad, entrega, bondad,… en fin, con todo lo bueno que sin esperar nada a cambio nos ofreces.

    Gracias Howard, tus presentaciones seguirán estando en mis programaciones de inglés, y tú, en el corazón de todos los que te quieren, entre los cuales me incluyo.

    Yolanda, Ismael, Violeta, ya sabéis donde estoy.

    Un beso, Nieves.

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