LA VACUNA INFALIBLE

Érase una vez un niño extraterrestre que vivía en un planeta muy lejano. El niño recordaba haber sido muy feliz rodeado de sus amiguitos y su familia, pero desde hacía algún tiempo un extraño virus se había extendido haciendo que todos los que eran contagiados se aislasen de los demás y empezaran a hacer toooodo solos; paseaban solos, comían solos, viajaban solos y lo que es peor ¡jugaban solos!. Era horrible y se propagaba tan rápido que ahora parecía ser él el único que había logrado librarse.

espacioLa situación era tan grave que el pequeño extraterrestre sabía que no había opción. Tenía que abandonar su planeta en busca de una vacuna que le ayudara a acabar con tan terrible epidemia. Así que ni corto ni perezoso cogió un metro intergaláctico, que era el transporte más rápido, y partió en busca de un planeta sano en el que encontrar la vacuna.

El viaje estaba siendo muy entretenido porque el camino estaba lleno de estrellas, cometas, planetas y meteoritos y pronto llegó al Sistema Solar, que en todo el universo tenía fama de ser un buen sitio para buscar cosas. Pasó por Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter, pero eran demasiado grandes para su gusto. Pasó por Marte pero el color rojo no le gustó ni un pelo. Y por fin vio un planeta azul y precioso y decidió que allí empezaría su misión.

  • Próxima parada: La Tierra.

El metro intergaláctico le dejó en una gran ciudad llamada Madrid y allí mismo hizo el transbordo en busca de algún barrio en el que empezar la búsqueda.

Pero nada más subir al metro terrícola el miedo empezó a apoderarse de nuestro amigo extraterrestre. Empezó a caminar por los vagones y vio como todo el mundo miraba fijamente unos artefactos pequeños y rectangulares a los que acariciaban con el dedo. Los terrícolas no hablaban entre ellos. Por un momento temió que todos estuvieran infectados por el virus maligno, pero luego pensó que quizá esa civilización necesitaba conectarse a esos aparatos para viajar en metro y decidió bajar para observar lo que pasaba fuera.

  • Próxima estación: ALUCHE

Y allí se bajó nuestro amigo cruzando los dedos para que la situación en el exterior fuese distinta. Pero no. A la salida del metro había un parque enorme y decidió empezar allí su búsqueda. Todo el mundo llevaba el extraño artefacto en la mano. Unos hablaban con él, otros lo acariciaban mirándolo fijamente, otros lo escuchaban atentamente con unos cablecitos que se ponían en los oídos. El pobre extraterrestre estaba a punto de llorar. Un viaje tan largo y al final elige un planeta en el que todos están contagiados con el virus…¡qué mala suerte!. Tenía que buscar algún niño que se hubiese salvado como él, alguien que le ayudara a buscar un remedio porque estaba claro que el virus se estaba extendiendo por todo el Universo.

Cabizbajo y alicaído comenzó a caminar sin rumbo fijo. Estaba a punto de romper a llorar cuando unos gritos llamaron su atención. Parecían venir del final de la calle y los siguió.

Vio unas verjas rojas. Los gritos sin duda venían del otro lado. Leyó el cartel que había en la entrada: C.E.I.P. LA LATINA, y se dirigió hacia el origen de aquel bullicio. Cuando se asomó su pequeño corazón extraterrestre empezó a latir a toda pastilla de la emoción que le produjo el espectáculo que se abrió ante sus ojos. Montones de niñas y niños correteaban por todas partes, unos jugaban con objetos esféricos, pero no ellos solos no… ¡se lo pasaban de unos a otros y luego lo metían en un aro…o lo lanzaban a través de una especie de puerta enorme…o se lo tiraban a otro niño que trataba de esquivarlo…! Había grupos saltando con una cuerda larga. También había quien paseaba charlando animadamente, y quien jugaba con la arena y quién cantaba o bailaba o hacían volteretas y andaban con las manos ¡Se lo estaban pasando bomba!

Se fijó bien y ninguno de ellos llevaba artefactos en las manos, estaba claro que el virus no había podido con ellos, pero era urgente que les avisara del riesgo que corrían, así que usó sus poderes telepáticos y reunió a todos en el patio de atrás. Aunque hablaba muy bajito, como su voz era ultrasónica todos escucharon claramente la historia de su planeta y cómo había encontrado a mucha gente contagiada en el nuestro. También les habló de aquellos pequeños artefactos que todos los contagiados llevaban encima. Todos comprendieron que se trataba de móviles y tablet  y se dieron cuenta de que el extraterrestre tenía razón. Ellos también se habían fijado en que en su familia y su grupo de amigos había quien empezaba a contraer el virus. Alguno de ellos incluso notaba que, de vez en cuando, perdía el control cuando tenía en sus manos uno de aquellos aparatos, así que entre todos empezaron a pensar en una solución.

Y mientras pensaban, hablaban, y compartían ideas y hacían gestos e inventaban situaciones y sin darse cuenta ya estaban todos jugando otra vez. Y el pequeño extraterrestre les miraba atónito mientras una enorme sonrisa iba creciendo y creciendo en su cara y de pronto empezó a reírse y a dar botes y saltos y volteretas y a gritar sin parar ¡LO TENGO..LO TENGO…HE ENCONTRADO LA SOLUCIÓN!

Todos le miraron atentos esperando la fórmula secreta para evitar el contagio del tremendo virus y él, divertido, exclamó: ¡He encontrado una vacuna infalible…LAS PALABRAS!

Mientras usemos las palabras hablaremos,  y si hablamos reiremos y nos pondremos a jugar sin dejar de hablar, y podremos cantar y saltar y contar…contar historias con las que volver a empezar a jugar. Y las usaremos sin abreviar, y no sobrará ninguna porque todas, todas, nos ayudarán a no contagiarnos de ese terrible virus que nos aísla de los demás. Son los artefactos los que nos obligan a reducir letras, a hablar con dibujos, a jugar con un solo dedo mientras el resto del cuerpo se aburre, así que está claro, si queréis usarlos sin contraer la enfermedad tenéis que ser más fuertes que ellos, y la única forma es que os vacunéis bien con dosis y sobredosis de PALABRAS, PALABRAS para dar y tomar, PALABRAS para leer y PALABRAS para contar, pero sobre todo PALABRAS PARA COMPARTIR.

Astronaut boy riding rocket ship, outer space background

Y feliz como una perdiz de haber encontrado el remedio que buscaba, el pequeño extraterrestre volvió a su planeta a contar a todo el mundo su descubrimiento y se fue muy tranquilo sabiendo que  en la Tierra había dejado a un grupo de niñas y niños que se encargarían de difundir la vacuna para que el virus dejara de extenderse.

Así fue como el Comando de La Latina empezó la misión que su amigo les había encomendado y hablaron con su familia y con sus amigos, hablaron con sus vecinos, con sus profes y entrenadores y a todos les contaron cómo evitar el contagio del virus maligno usando y disfrutando la vacuna infalible que habían descubierto: LAS PALABRAS.

Y como la Navidad les pareció una época estupenda para repartir vacunas eligieron un deseo para empezar y las primera palabras que repartieron fueron….

¡FELIZ NAVIDAD  PARA TODOS… Y UN AÑO NUEVO LLENO DE ILUSIÓN

PARA DISFRUTAR UN MONTÓN!

logo-ganador

Anuncios

¿Sabemos qué es el acoso y cómo enfrentarlo?

Me encantaría que esta entrada fuera lúdica y alegre como las que intento publicar habitualmente, pero por desgracia este es un tema difícil de abordar desde esa perspectiva. No hay que ser alarmista al respecto, pero tampoco despreocuparnos de un problema cada vez más acentuado en la sociedad, en los colegios, en los trabajos, en las parejas…

Creo que la mejor manera de afrontarlo y enfrentarlo es conocerlo. Por ello os quiero sugerir varios medios para poder acercarnos al tema. La FAPA Giner de los Ríos se ha puesto en contacto con nosotros y nos informa de la última publicación que ha editado CEAPA, esta publicación ofrece a padres y madres una herramienta lúdica para fomentar el diálogo con sus hijos e hijas sobre la prevención y abordaje del acoso escolar, promoviendo un entorno afectivo y de comunicación cálida y positiva que fortalezca el vínculo con ellos y enseñándoles habilidades, conceptos y valores necesarios para poder enfrentarse a situaciones de acoso, saber pedir ayuda a los adultos responsables de su protección y crecer con una idea sana de la convivencia y las relaciones entre iguales.
Cuento sobre el acoso escolar CORTOCIRCUITO, dirigido a niños y niñas de 6 a 12 años
Enlace web: https://www.ceapa.es/content/cuento-sobre-el-acoso-escolar

Está claro que la mejor manera de presentar el tema a nuestro hijos es a través de un formato y un lenguaje conocido y cotidiano para ellos como es el de los cuentos y las lecturas adaptadas a cada edad. Por casualidad y gracias a una amiga he descubierto un blog maravilloso que nos puede facilitar y mucho la búsqueda de este tipo de lecturas.

http://crianzaconapegoyliteratura.blogspot.com.es/2016/02/seleccion-de-libros-sobre-acoso-entre.html?m=1

Además una mamá bloguera me ha pasado un vídeo de una charla a la que asistió sobre el tema, y al igual que a ella me parece interesantísima la forma de exponer el asunto  y, la cito, “el énfasis en que hay tres partes implicadas: el acosado, el acosador y los espectadores. O sea que todos estamos implicados y todos tenemos una responsabilidad en prevenir y solucionar el problema.”

Espero que os resulte de utilidad.

EL CUENTO DE LOS OBJETOS PERDIDOS

Érase una vez una chaqueta de chándal muy, muy féliz. Vivía en un confortable armario y al menos un par de veces por semana salía con su dueño y pasaba todo el día con él en el colegio, estudiando, jugando en el recreo, tocando la flauta y a veces hasta se iban al parque a jugar un rato ¡lo pasaba pipa!

Pero un buen día llegó la primavera, así, sin avisar ni nada, y el niño que empezaba a sudar como un pollo no dudó en quitarse la chaqueta para seguir jugando. Lo malo fue que cuando sonó el timbre no se acordó de recogerla y allí se quedó, sola en un rincón. A la mañana siguiente alguien la encontró allí temblando. La recogió y la llevó por un largo pasillo hasta un extraño lugar lleno de chaquetas como ella y otras muchas cosas abandonadas; pantalones, gorros, jerséis, bufandas, calcetines (sí, también había calcetines), cazadoras y yo qué sé cuántas cosas más. Ella se acomodó lo mejor que pudo y decidió esperar a que su dueño volviera a recogerla… ¡ilusa!

Lo que no sabía la pobre chaqueta es que la bruja del despiste había lanzado un hechizo sobre el colegio, y cuando alguna niña o algún niño o incluso algún mayor perdía  algo, automáticamente lo olvidaba. Es por eso que el perchero de las cosas perdidas se llena y se llena más cada día y nadie que pasa por allí recuerda nunca que un día perdió algo que sigue allí esperando ser rescatado.

Su única esperanza es que el hada de los susurros pase el mensaje de auxilio de los pobres objetos perdidos y consiga que niños, niñas, papás, mamás e incluso profes ¡vaya usted a saber! pasen por el perchero y se reencuentren con aquellas prendas con las que algún día no muy lejano estuvieron tan unidos…

Y colorín colorado este cuento ha comenzado…

(Ahora es cuando el hada de los susurros necesita de vuestra ayuda para que corra la voz y cuanta más gente mejor, se dé una vuelta por el perchero que hay a la entrada del aula de la asociación  para ver si poco a poco se va vaciando… ¡¡mil gracias de su parte!!)

2015-04-13 16.57.38           2015-04-13 16.53.55 2015-04-13 16.53.39                           bruja

FELICIDADES OSCAR

Oscar, el hijo de Rosa y Victor, sí, el hermano de Victor, Sergio y Manuel, alumno de nuestro cole, ha sido el ganador del concurso de cuentos de navidad que organiza el Ayuntamiento de Madrid. Desde esta blog  queremos darle la enhorabuena a él, a su madre, padre y hermanos que seguro que han estado encima de él en todo momento, y a los maestros y maestras del cole,  que le han apoyado en todo momento.
Oscar leerá su cuento en el “Espectáculo de luz y sonido” que se celebrará en Cibeles el domingo 18 de diciembre a las 20:00, allí estaremos para celebrarlo

FELICIDADESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Biblioteca de aula de las ardillas

Para cerrar esta serie de reseñas con buen sabor de boca, un cuento culinario, “Un plato de blandiblú” de María Menéndez Ponte ilustrado por Gusti de la Editorial SM trata de cómo nos planteamos el tema de la alimentación padres e hijos y como no podía ser de otra forma nuestros puntos de vista son muy distintos.

Diego está horrorizado ante el plato de espinacas que tiene delante, ¿será capaz de comérselas? ¡Puajjj! Le parecen blandiblú verde, a él las comidas que realmente le apetecen son las de color rojo, pero Mamá parece más interesada en su salida al teatro que en la cena de Diego, se va poniendo cada vez más nerviosa y de ninguna manera consigue que Diego se coma las espinacas.

Afortunadamente, llega Papá y simplemente escucha lo que Diego intentaba decirle a su Mamá todo el tiempo, que no le gustan las espinacas porque son verdes, y encuentra la manera de lograr que Diego cene: convierte las espinacas verdes en espinacas rojas. ¿Cómo lo consigue?… Con imaginación, una estrategia que deberíamos utilizar más los adultos, seguro que a los niños les gusta más que el grito, el castigo o el chantaje.

El martes pasado acabó el curso y se sortearon los cuentos que formaban la Biblioteca de Aula de las Ardillas, a nosotros nos tocó “Jorgito Gorgorito” que ahora pertenece a la Biblioteca de Casa de David, pero una biblioteca no es un edificio, ni siquiera una estantería o los libros que hay en ella… ¡una biblioteca la forman todos los cuentos que conocemos! Así que todos estos cuentos se han quedado con nosotros y nos seguirán entreteniendo y enseñando, las “ardillas” se convertirán en “piratas” y… ¡colorín colorado este cuento se ha acabado!

¡Felices vacaciones!

Carmen mamá de David

¿Conoce alguien este cuento?

gato.jpgQuiero comprar un libro para un cumpleaños y me gustaría saber si alguien conoce este cuento: Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar del escritor Luis Sepúlveda.

Esto es algo que he encontrado en internet:

Luis Sepúlveda, a quien el público de lengua española ya conoce bien, tiene dos hijos muy jóvenes, a quienes llama «mis enanos» y a quienes prometió un día escribir una historia acerca de lo mal que gestionamos los humanos nuestro propio entorno, lesionando la naturaleza, que nos brinda tantos bienes, y de paso autolesionándonos sin piedad.

Así nació Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, que cuenta las aventuras de Zorbas, un gato «grande, negro y gordo», cuyo inquebrantable sentido del honor le conduce un día a comprometerse a criar un polluelo de gaviota. Su madre, una hermosa gaviota, atrapada por una ola de petróleo vertido en el mar por un buque varado, le deja en prenda a Zorbas, justo antes de morir, el huevo que acaba de poner. Zorbas, que es gato de palabra, cumplirá sus dos promesas: no sólo criará al polluelo, sino que le enseñará a volar. Los amigos de Zorbas, Secretario, Sabelotodo, Barlovento y Colonello, le ayudarán en Sigue leyendo