Unos ánimos exquisitos

Una de las cosas más bonitas que te dice el profesorado de La Latina al entrar en el colegio es la importancia que tiene el juego en el desarrollo de nuestras hijas e hijos. Lo que a veces nos cuesta recordar, es que hay que jugar, jugar siempre.

Nos encontramos en un momento realmente excepcional, una situación que difícilmente podríamos imaginarnos que iba a pasar. Por ello queríamos escribir una carta para todas las personas que formamos parte de esta gran comunidad que es el colegio, y nos hemos dado cuenta que no hay mejor forma de hacerlo que jugando, y así no parar de crecer y aprender.

¿Os acordáis cuándo haciáis un dibujo en un papel, lo doblábais por la mitad y dejábais que la siguiente persona viese un poquito para así continuar y hacer un personaje? ¡Exactamente lo mismo que ves en la imagen de arriba! Pues así hemos querido hacer esta carta. Sumando los deseos, ánimos, pensamientos y vivencias una a una, dejándonos una frase al final abierta, sin saber lo que había escrito la otra persona, para leerlo luego juntas y ayudarnos a recordar algo muy importante: el valor de la comunidad.

Os dejamos nuestra carta, con nuestros ánimos, vivencias y sensaciones… pero sin punto y final, porque no está acabada. Tal vez nunca lo esté, y eso será lo mejor de todo.

Queremos que ahora seas tú quien tome la última frase y continúe un mensaje en los comentarios con lo que quieras compartir con los demás. No olvides dejar una frase abierta al final, inacabada, para que la siguiente persona continúe.

A toda la comunidad del colegio La Latina,

Esto también pasará: pasará el aburrimiento, el agobio,el estrés, el encierro… y quedará lo vivido, lo compartido, lo construido. Esto también pasará y al final nos daremos cuenta de que lo más pequeño es lo más importante.

Tan importante como una semilla que se deja en la tierra y casi sin darnos cuenta le llega la luz, recibe agua, recibe cuidados. Este virus es un malo como dice mi hijo, pero la verdad es que en nuestro hogares está renaciendo la semilla del tiempo. Ese tiempo que teníamos saturado y que se estaba llevando por delante el valor de lo nuestro, de nuestros tesoros.

Ahora todo comienza a florecer y tenemos la fortuna de verlo en calma desde nuestra ventana, con la esperanza y deseo de poder disfrutar, tocar y sentir pronto la llegada de la primavera. Mientras tanto, permitámonos estar, ser; sin exigirnos más de lo que podemos dar. Permitámonos tener días malos y otros mejores, cuidándonos y cuidando, más que nunca, a los que tenemos a nuestro lado. Apreciando y disfrutando los momentos con ellos. Haciendo que cada día sume y no reste.

Porque todo pasará y volverá a ser como antes, con sus rutinas, su trabajo, sus horas eternas de parque. Pero en nuestra memoria siempre quedarán los juegos, las risas, los besos y los abrazos que nos demos hoy. Así que juega, ríe, canta el “Resistiré” o lo que te dé la gana, baila, aplaude a los que nos cuidan, habla a voces con los vecinos por la ventana, disfrázate o haz el mono, pero DISFRUTA y no olvides que, todas las etapas de la vida, tienen su parte positiva. Sólo hay que abrir bien los ojos y aprender a verla.

Dicen que, después de estos días de encierro, miedo e incertidumbre, seremos todos diferentes, mucho más humanos… pero ya lo podemos sentir, nos hemos convertido en una piña, en un colectivo, en un todo. Hemos descubierto nuestra solidaridad y responsabilidad con el resto de las personas que no conocemos, sintiendo que de nuestros actos depende la suerte de los que nos rodean y evidentemente la nuestra depende de ellos. Esperamos cada día, a las 8 de la tarde, para compartir en las ventanas esos aplausos que nos unen con nuestros vecinos. Algunos de ellos no sabíamos que existían, otros sí, y es a esa hora que aprovechamos para saludarles a todos y comprobar que están bien.

Y ese cambio también ha pasado por las casas. Lo que antes era sonar el despertador, ducha, café y salir pitando se ha convertido en un despertar con un beso, un abrazo y sentir los ojillos de mi hija que se abren poco a poco y lanzan una sonrisa. Lo que antes era dedicar su educación al colegio, a los abuelos, a los amigos del parque, se ha convertido en un tándem; y vamos a disfrutar de este momentazo. Lo que antes era una casa de paso sólo para dormir, ahora se ha convertido en nuestro hogar. En un lugar de abrazo, en restaurante, sala de reuniones, escuela, oficina, en fiesta, en tienda, en música, dibujo, pintura, teatro; donde los juguetes ahora colorean cualquier milímetro de la casa. Lo que antes era un whatsapp escrito, ahora se ha convertido en videollamada con los amigos y con la familia con el único deseo común de que estemos bien, con salud; porque lo demás ya lo superaremos. La primavera comenzó y el virus nos la quiere quitar, pero no vencerá y floreceremos, juntos. “Juntos”, esa palabra que ahora danza en todas nuestras cabezas, dándonos fuerza suficiente para reinventarnos.

¡Aprovechemos! Es el momento de tenderle la mano a la vida sabiendo que el mundo nos necesita unidos y de saborear cada minuto con nuestras familias. ¿Quién nos hubiera dicho que iban a llegar unos días en los que íbamos a poder dedicarles tanto tiempo a nuestros peques? Días de jugar con ellos en la cama tras despertarles, sin las prisas de ir corriendo al cole, de desayunar en familia todos juntos, de decidir lo que vamos a preparar para comer y después jugar cocinando juntos, de dejar llevar nuestra imaginación con ellos e inventar historias increíbles. De acurrucarnos cada noche frente a la tele y disfrutar de una peli juntos, de abrazarnos y decirnos cuánto nos queremos.

Nuestras hijas e hijos se lo merecen todo, y está en nuestra mano hacerles sentirse amados y seguros, así que recordad esta frase, que a mí me ha ayudado mucho para estar positiva en cada momento del día y estar siempre alegre para ellos: “si lloras por no haber podido ver el sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas”. Cada día pienso q vamos a salir reforzados, con unos lazos más estrechos con los nuestros. Vamos a intentar, en vez de ver esto como un encierro lleno de obstáculos por tener que compaginar trabajo, deberes, cocina, limpieza… verlo como una oportunidad única, de estar con nuestro hijos y poderles conocer mejor.

Después de este encierro creo que valoraremos más las relaciones afectivas, las risas, los abrazos, los “Hola, ¿que tal estas?”, las llamadas, los besos.
Porque algo tenemos que aprender, debemos recordar todo lo vivido estos días, para aprender la lección de lo que realmente es importante e imprescindible: la vida.
El resto son añadidos, extras que la endulzan y sin los que antes, pensábamos que no podiamos vivir.
Que engañados estábamos pensando que teníamos que correr más, llegar más rápido, ser mejores y tener más cosas. Experiencias así nos demuestran que a veces lo normal, no es en absoluto normal, y que nuestras vidas son mejores cuando las compartimos con los demás.

Los días pasan y vamos sintiendo cada vez más fuerte el peso en el pecho por la incertidumbre de lo que pasará hoy, que se parece mucho a ayer, pero que suma un cansancio que parece que no lograremos superar. Pero lo haremos. Porque no estamos solos. Porque al igual que nosotros, detrás de cada una de esas ventanas que vemos cuando nos asomamos a respirar hay otras personas y familias haciendo lo que pueden por sobrellevar la situación, y ellas también lo lograrán.

Este es momento de aceptar que no podemos con todo también. Que nuestras hijas e hijos van a aprender con nosotros de cada cosa que hacemos, no porque hagan más tareas o estén más estimulados. Tal vez sea un momento para hacer menos y estar más. Así, sin más.

Y cuando acabe todo esto, nos vamos a encontrar, y vamos a…

4 comentarios en “Unos ánimos exquisitos

  1. El TESORO DEL TIEMPO RALENTIZADO, sigue ahí,de nosotr@s depende encontrarlo…
    Y encontrar de nuevo y valorar más que nunca los saludos con los vecinos en la escalera, con los dependientes en las tiendas, con los papás, mamás y profesores en el colegio, el trabajo que realizan todas y cada una de las personas que todos los días, y ahora más que nunca, están dando todo y más (algunos hasta su propia vida) para que el resto estemos cuidados y protegidos… y muchas cosas más que normalmente no nos paramos a pensar o asumimos que son algo normal y que ahora, de repente, nos damos cuenta que hay que cuidarlas, mimarlas y fortalecerlas para que no se pierdan nunca y sigan formando parte de todos nosotros y sean nuestra seña de identidad… la humanidad.
    Todo esto que está pasando nos ha hecho parar en seco, respirar, mirar a nuestro alrededor y ver que había cosas que no estaban bien, que había que cambiar. No estábamos siendo lo suficientemente solidarios con el resto, sólo nos preocupaba nuestro bienestar y el de nuestra familia, y a veces ni eso. Hoy miramos desde otro prisma. Y ojalá ese prisma no vuelva a empañarse dejándonos sin ver las cosas realmente importantes que pasan todos los días a cada minuto, a cada segundo, por todas partes.
    Todo esto nos va a cambiar…

  2. Y cuando todo esto acabe, nos vamos a encontrar, y vamos a…
    Empezar de nuevo, aprenderemos a coger el metro sin miedo, a besar, a comprar sin orden…y cada vez que nos asalte el miedo, recordaremos a los que ya no están, a los que no han vuelto. Y a tod@s ell@s, les debemos seguir viviendo.
    Y el confinamiento será un recuerdo, y nostr@s tenemos el PODER, de cómo vivirlo, de cómo recordarlo. Con el arrepentimiento de no haber aprovechado el TIEMPO, ese TESORO que siempre anhelamos, que tanto echamos en falta. ¡Qué fácil resulta pensar en todas las cosas,proyectos dejados en el olvido por falta de tiempo! Tiempo que siempre pasa demasiado rápido, y que ahora pasa ralentizado
    Qué bueno será recordar esta etapa, como la del Tesoro del Tiempo Ralentizado. Dedicado a cartas, familia,cines de salón,cajones ordenados,bailes de pasillo,limpieza,.tiempo para ti,recetas imposibles,tardes sin reloj, mañanas sin despertador.
    Y si en estos 15 días, no habías descubierto este tesoro, porque crees que no has hecho nada para aprovecharlo…..Piénsalo,no salir de casa, es hacer mucho; afrontar cada dia,y no derrumbarse, es hacer mucho; trabajar en casa, entre deberes y juegos,es hacer mucho,recordar..empatizar..aplaudir..todo esto es Hacer Mucho.
    El TESORO DEL TIEMPO RALENTIZADO, sigue ahí,de nosotr@s depende encontrarlo.

    Me encanta esta iniciativa👋
    Espero que os guste mi aportación.
    ANIMAROS, ESTO ES TERAPÉUTICO😜

  3. Querernos más que nunca, respetar más que nunca, cuidarnos más que nunca, y compartir………

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