Jornada continua, jornada partida… Ese es el dilema.

Algunos padres y madres pedían hoy 12 de noviembre de 2013,  más información sobre el tema jornada continua, jornada partida. En este AMPA el debate comenzó en 2007 y como se ve, aún sigue abierto. Aquí os dejo un artículo de los primeros que publicamos y enlaces a otros más.

Este artículo que os propongo ya salió publicado en esta página en el mes de febrero. El debate sigue abierto, especialmente ahora que se va a proponer y votar en el consejo escolar. ¿Alguien tiene alguna idea?

Artículo publicado en febrero:

opiniones.jpg

Ahora que estamos con el debate abierto os recomiendo que pinchéis en este enlace del AMPA del Colegio Alahambra. Podréis encontrar artículos con el debate sobre jornada continua o partida. Recogen los dos puntos de vista. Ahora sólo queda tomar una decisión propia.

Más opiniones:

http://aramo.wordpress.com/una-opcion-pedagogica/

http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/760/tribuna.html

http://blogjornadaescolar.wordpress.com/archivos-del-blog/

En nuestra web de AMPA La Latina:

https://ampalalatina.wordpress.com/2011/05/26/jornada-intensiva-%C2%BFsi-o-no/

https://ampalalatina.wordpress.com/2011/12/13/actividades-para-cuando-tengamos-la-jornada-continua/

Si os parece podéis dejar aquí vuestra opiniones pinchando en “comentarios”.

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7 thoughts on “Jornada continua, jornada partida… Ese es el dilema.

  1. Me ha llegado del cole una nota que dice que no ha salido el horario de jornada continuada. Qué pena. Matriculé a mi hijo porque pensaba que esa opción saldría adelante. Qué frustración. Que un alto número de padres no hayan ido a opinar dice mucho del entorno en el que se va a educar mi hijo. En mi familia conozco muchos casos de peques que están o han estado escolarizados solo por la mañana. Cómo les envidio. Podríamos hacer tantas cosas por las tardes… Pero los padres que no tienen ese privilegio nos han castigado a todos. Ellos deben, o en algunos casos eligen, trabajar más y ganar más, en lugar de dedicarles tiempo de calidad a sus hijos. Y nos perjudican a quienes tenemos un sueldecito (soy madre sola) pero muchas ganas de pasar ratos compartiendo el crecimiento de nuestros hijos. Al mío esos padres les han negado ese derecho. Y que nadie me diga que se aprende más en el cole, en absoluto silencio, después de comer y después de esperar una hora dedicada a matar el tiempo como mejor se sepa. Con lo bien que estaría poderla pasar en el parque, o en la calle o con quien y donde nos diera la gana.
    Comentaba una madre el otro día que a ella no le apetecía nada que su hija se quedara con solo unos poquitos alumnos en la hora del comedor. Que prefería que se quedara acompañada de todo el cole. Y que por eso no iba a votar. A ella la botaba yo.
    Diría unas cuantas palabras maleducadas. Me las guardo. Cómo me gustaría saber quiénes han defendido que la jornada continua es la mejor para mi hijo. Cómo me gustaría poder mirarles a los ojos y descargarles toda la rabia que tengo.
    Mis sobrinas han terminado en su cole con jornada continuada con sobresalientes. Ahora les va fenomenal en el instituto. ¿A quién quieren engañar diciendo que lo que hace falta es pasar más horas en el cole como hacen en la concertada? La concertada amontona niños en las aulas el mayor número de horas posibles para que el negocio sea redondo. Yo que salgo huyendo de la concertada me doy cuenta que la pública quiere parecérsele. Qué error tan grande.

    Por último solo me queda pedir a los profesores de La Latina que a mi hijo le dejen tranquilo por las tardes. Ni siquiera les pido que le pongan deberes para casa. Ya me ocuparé yo de que aprender sea algo motivador y atendiendo a sus intereses. Les animo a que miren la lista de quienes hemos votado y nos respeten: por lo general somos los que queremos que aprendan también desde casa. Al resto que les den caña. Que sus padres están muy interesados en que las tardes sean productivas; y las noches también.

    Espero que el año que viene lo vuelvan a intentar y muchos más padres asuman también el maravilloso rol de querer educar a sus hijos.

  2. Buenas, a mi si me gusta la jornada continua de 9 a 14h puesto que el que necesite comedor tambien lo hay y los de infantil pues si quieren despues de algun recreo se pueden echar un ratito. Vendria fenomenal tanto para los alumnos, padres y profesores.

  3. Yo no me considero experto de nada, pero sigo sin ver los beneficios de comprimir las horas lectivas a todos los niños para que unos pocos afortunados puedan estar más tiempo con sus hijos. No se trata de miedo al cambio, sino de cambiar para mejorar cuando se den los parámetros adecuados, y creo que éste no es el caso… aún.

    Yo recuerdo mi infancia perfectamente. Era de los “empollones” de la clase, entraba a las 9h, tenía el recreo de 10:30 a 11h, clase hasta las 12, nos íbamos a casa y volvíamos de 3 a 5. Recuerdo que a las 11:30 estaba hecho polvo, cansado de atender en clase (dormí y desayunaba bien, ¿eh?) Y recuerdo que las tardes eran productivas, quizá porque el horario era muy abierto, había tenido tiempo de descansar, jugar, estudiar (antes de comer) y afrontaba la tarde con alegría.

    Tampoco es cuestión de que no deba preocuparme porque “el horario hasta las 16:00 está cubierto por el personal del comedor…” yo no me intereso sólo en éso. Tengo unas necesidades por temas de horario laboral, pero quiero que mis hijos pasen su jornada de la mejor manera posible. No soy ningún monstruo que quiera “encadenarlos a sus sillas en interminables jornadas” ni nada por el estilo. Simplemente creo que la jornada continua puede conseguir justo lo que vosotros tratáis de evitar: estrés por el incremento de la presión horaria en cuanto a la impartición/asimilación de contenidos, y luego laxitud a la hora de aprovechar el tiempo libre sobrante.

    Y me niego a criminalizar a los padres que no compartimos esta opción. Parece que queremos que nuestros hijos sean unos esclavos del reloj, que somos insensibles a su realidad, que sólo nos preocupa tenerlos “a buen recaudo”. Es justo lo contrario. La jornada continua está avalada por expertos y sensibles miembros de la comunidad educativa, pero también otras personas comprometidas con la educación de sus hijos estamos en contra. Y, al igual que Chelucana pero a la inversa, no necesito que venga ningún pedagogo cerebrito de la Nosequé Universidad Americana ni nadie me diga lo que es mejor para mis hijos.

    Perdonad por el rollo, se me ha “calentado” la tecla, jajaja. Ya sabes que me encanta discrepar contigo, chelucana 😉 La pena es que éste debate es muy complicado de mantener en un blog, es de los de “cara a cara”. Un abrazo a todos.

  4. Chica, ¡Cómo comparto tu desencanto! Entre tus argumentos y los de un documental que ví ayer en TVE-24 horas (el programa se llamaba algo así como “Crónicas”) sobre “la escuela en casa”, no me he podido reprimir el escribir un comentario. No sé si esta seguridad de lo que quiero para mis hijXs me vendrá de que yo también soy profesional en esto de la educación desde hace 17 años o será quizá también el hecho de haber decidido tener hijXs pasados los 40 lo que me hace tener un concepto diferente del tipo de escolarización que quiero para ellXs.

    No estoy tratando de decir que en el cole no aprendan nada. Para ser grupos de 25 niños y niñas absolutamente diferentes, en espacios tan pequeños y con tan poca inversión (muchas veces no es más que làpiz y papel), aprenden un montón de cosas. Pero como dijo en una ocasión el Ministro de Educación de los EEUU (según el programa de tve-24) los conocimientos que se aprenden en la escuela se podrían conseguir en dos años si la maduración, la autonomía y el deseo de aprender cosas nuevas estuvieran suficientemente desarrollados y trabajados. De ésos otros aprendizajes hablo yo. De ese tiempo que el niño o la niña necesitan para leer lo que les gusta, para jugar a lo que quieren, para desarrollar interés por la música, por el deporte, por la aventura, por tantas y tantas cosas que sólo se las podemos dar fuera de un espacio tan cerrado, estructurado y organizado como tiene que ser un aula. O también para que simplemente puedan estar en su habitación disfrutando de ese su mundo interior que tanto les enriquece.

    Pues bien, ese sueño de tener las tardes para que mi hijo y mi hija tengan ese aprendizaje en el que yo creo se ha terminado. Yo esperaba que nuestros representantes en el Consejo Escolar votaran a favor de que se abriera el debate y que luego seríamos los padres y madres los que tuviéramos la última palabra pero, si no estoy equivocada, no ha sido así. No nos han permitido abrir el debate y nos queda un año más de horas y horas pegados a su silla y su mesa del aula, de patio abarrotado y en ocasiones de comedor con desyuno y comida (si se da el caso) sin tiempo para otra cosa que no sea hacer los deberes a la carrera y merendar a toda velocidad para en el mejor de los casos robarle una hora a la noche y así poder ir a la piscina o hacer deporte o aprender a tocar un instrumento o practicar un idioma extranjero en un pequeño grupo o hacer teatro o … Después de todo puede ser que igual sea hasta bueno ir preparándoles a base de stress y carreras para que se integren mejor en esta acelerada sociedad en la que les ha tocado vivir. Y también nos llegará el día en el que tengamos que hablar de conciliar la vida laboral del alumnado y su vida familiar.

  5. Pues estoy con vosotros. Leyendo los enlaces que tenemos no parece que haya argumentos sólidos para apoyar la jornada continua. Vamos que, teniendo en cuenta que en muy pocos países europeos está implantada y que el rendimiento no mejora, sobre todo en los niños más pequeños, y que es una experiencia muy reciente, y que los niños no tienen pausas, y que van a comer muy tarde, y que van a ver la tele toda la tarde, y que los ritmos circadianos…, que no nos garantizan que la jornada quede igual, porque depende de la oferta de los ayuntamientos, y que sólo favorece a los maestros y funcionarios, y a las amas de casa que se ahorran dos viajes… ¡Para qué queremos jornada continua!

    Pero basta fisgonear unos minutos en “la interné” para encontrar otros artículos, articulillos y pseudoestudios de supuestos expertos de universidades que dicen justo lo contrario. Que los datos sobre los cuatro paises europeos a los que hace referencia nuestro enlace son de hace diez años y que, por lo visto, ahora es la norma en casi toda la CEE; que el rendimiento en niños de 3 a 9 años mejora con la jornada continuada; que en algunas provincias españolas lleva funcionando desde hace 20 años; que según se organice el horario escolar, suelen hacerse dos pausas para descansar y tomar un tentenpié, que los ritmos de aprendizaje y rendimiento varían a lo largo del día según la edad; que el hecho de ver la tele más o menos tiempo es un asunto doméstico que compete a los padres (digo yo, ¿no?); que el horario queda garantizado, no por el servicio del Ayuntamiento en cuestión, sino por el servicio de comedor, como en la jornada actual; que por supuesto favorece a los maestros pero que, en la mayoría de los casos la demanda es de los padres, como en nuestro cole; y que “las amas de casa”… ¡Vaya! no hay ningún estudio que hable sobre los beneficios para las amas de casa… ¡Total, si lo importante es lo que nos digan los expertos!

    Pues yo, que soy experta en gestión y organización doméstica, en técnicas de negociación y solución de conflictos en el ámbito familiar, en cocina creativa, gestión del tiempo, en apoyo psicológico y emocional, en primeros auxilios, en metodologías didácticas alternativas, en juegos, canciones y literatura infantil, en multitasking,… no necesito ningún estudio que avale mis necesidades y las de mis hijas para defender la jornada continua y soñar con el tiempo extra del que dispondríamos para ejercitar otro tipo de aprendizajes diferentes al de la escuela (¡será que tengo vocación de “homeschooler”!) o, simplemente, para disfrutar de más tiempo en familia. Así es que no voy a justificar, argumentar ni convencer a nadie, porque de momento sólo sé que la jornada continua me favorece a mí y a mi familia. Y esto es razón suficiente para solicitarla, apoyarla y defendera.

    Pero la resistencia al cambio, tan propia del ser humano, me impide disponer de otra opción…

    Abrazos a mis contertulios, aunque discrepemos 😉

  6. Yo como Jesús, también estoy a priori en contra de la jornada continua. Tampoco me convencen los argumentos para su implantación, y desde luego su corta andadura (en lo que yo conozco) no ha arrojado “tantos estudios” que demuestren las bondades del sistema.

    En todo caso, las opiniones que he escuchado a su favor hablan de dos cuestiones fundamentalmente. Por un lado hablan de mayor rendimiento, por otro de mayor tiempo para compartir en familia. Desde el lado del rendimiento estoy con Jesús, particularmente a los niños más pequeños, no creo que les beneficie una jornada seguida, con pocos descansos y comida tardía (además, del tema del “mayor rendimiento” también habría mucho que hablar, quizás no todos compartamos el aprendizaje en términos de rendimientos; pero este podría ser tema de otro debate). Por la parte de compartir más con la familia, será con aquellas en las que el padre o la madre no trabajen, por que ni el mejor de los casos es fácil compatibilizar ese horario con el mundo laboral. Y ya sé que los que estéis a favor me vais a decir que se garantiza el horario hasta las 16:00 con actividades del ayuntamiento… ¡no es lo mismo! y además eso no está tan claro (dependerá del ayuntamiento…).

    Por supuesto, entiendo esta implantación de la jornada continua como reclamación laboral de los trabajadores de los colegios, que como todos los asalariados están en su justo derecho de reivindicar unas mejores condiciones laborales. Y también como reclamación de los padres/madres que al no trabajar se ahorrarían en trayectos… pero seamos sinceros y no nos amparemos bajo supuestos beneficios pedagógicos.

    Y por favor, no nos vayamos al otro extremo, el que yo no esté de acuerdo con esta jornada, no significa que lo esté con esas jornadas interminables de los niños en los centros.

    Para terminar una última reflexión, yo soy una ardiente defensora de “lo público”, y por supuesto de la escuela pública, creo que una jornada continua contribuiría a desviar (más aún) alumnos a la escuela concertada y privada ¿no creéis?.

    Por último (de verdad) mis disculpas por haberme alargado tanto, pero

  7. Yo en principio estoy en contra de la jornada continua. Los argumentos que se esgrimen a favor no me parecen concluyentes. Tengo la sensación de que algunos partidarios de la jornada continua quieren “convencernos” en lugar de “demostrarnos” la bondad de ésta medida.

    Sobre todo a edades tempranas, en los primeros cursos de Primaria, creo que no es bueno comprimir las horas lectivas sin que los niños tengan tiempo para asimilar una dura jornada de aprendizaje con descansos cortos. Además se puede producir un retraso en la hora de la comida que no creo que sea beneficioso para los niños.

    Por supuesto es mi opinión, muy personal. Pero para eso estamos, para opinar. Un saludo.

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