Graduación infantil

Hoy ha sido uno de los días más emocionantes y emotivos de mi vida. Mi hijo se ha graduado en infantil y hemos vivido unos momentos inolvidables.
La clase de los piratas ha hecho una memorable interpretación de “Juan sin miedo” bajo la dirección de Encarnita (si en la compañia nacional de teatro la hubieran visto, sería sin duda su nueva directora). Pilar y el grupo de los indios nos han hecho una presentación de la evolución de los niños y niñas estos tres años, ¿qué puedo decir?, he llorado de emoción desde el principio al fin. La recogida de diplomas ha sido impresionante, viendo a los pequeños recoger su orla con una madurez, como si fueran universitarios y acompañados por nuestro director, desde aquí también gracias por ser tan cercano y accesible a los padres permitiéndonos participar en las actividades del colegio. Por favor, seguid así, sois los mejores.
Posteriormente, los padres y madres de los indios y de los piratas hemos hecho una breve actuación, por supuesto, sin comparación a la de los peques, pero con mucho cariño y dedicado a Encarnita, a Pilar, a Pinar que nos ha ayudado mucho, a María Rosa, a Javier (el director), a los niños y niñas y a todos y todas los que durante estos tres años nos han hecho tan felices.
Muchas gracias, nunca os podré olvidar, ni podré olvidar este día, que seguro figurará entre los mejores de mi vida y de la vida de mi familia.
Cuando otras madres y padres me hablaban de lo maravillosa que era esta etapa en el colegio La Latina, ni me imaginaba que lo iba a ser tanto.
Gracias una y mil veces por ayudarnos, enseñarnos y hacernos tan felices. No puedo evitar volver a nombrar a Encarnita porque además de ser una buenísima profesora es una gran persona, y lo que es más importante tiene ese talento especial que hace que los demás seamos mejores. Pilar, perdónanos por haberte hecho llorar, pero es que te queremos y te lo teníamos que decir.
Muchos besos y hasta siempre

3 comentarios en “Graduación infantil

  1. El año pasado mi hijo mayor entraba en el cole… clase los pollitos, profesora Candy..
    Elegimos la latina primero por ser publico y segundo porque nos pillaba cerca de casa… a medida que han ido pasando los meses hemos ido viendo la magia que tiene desde el personal docente pasando por las monitoras y monitores, los conserjes y las cocineras incluyendo al personal de mantenimiento o limpieza y el cole en si.
    Leo estos comentarios y me doy cuenta que hice bien eligiendo este centro, sólo espero que el dia de mañana mis hijos (porque el segundo en unos años entra de cabeza!!! jejeje) recuerden su colegio con esa ilusion que te llena de alegria. 😉

  2. Gracias Francis por tu comentario. Hacer el esfuerzo por escribirlo y compartirlo aquí es un premio que nos das a quienes seguimos esta página. Yo también soy una madre con cierta experiencia. Mi hijo mayor lleva ya 8 años en el centro y terminará el curso que viene. Me cuesta creerlo. Y sí, igual que tú comentas, el paso por infantil deja huella. Todo el equipo de infantil transmite un algo tan especial que no se borra a lo largo de los años. No sé ni puedo imaginarme cómo será el día que pase junto a la valla de La Latina y ya no busque entre los niños y niñas que juegan a Ismael o Violeta. Bueno, que nos quedan unos añitos todavía. No voy a empezar a preocuparme ya.

    Sé que este curso, como cada año, llegarán profes nuevxs al cole. Seguro que también se impregnarán de ese estupendo ambiente que se genera. Gracias a todxs, y muy especialmente a los que este año se van trasladados a otros centros públicos. Ha sido un placer escuchar lo que de ellos y ellas nos han transmitido nuestros peques. Felices vacaciones ¡¡¡

  3. Al Colegio La Latina…

    En abril de 1997 buscábamos un colegio para nuestro hijo Samuel, que por aquel entonces, tenía 4 años por lo que estuvimos mirando en varios del barrio. Al llegar a La Latina el conserje, Bienvenido (nombre que luego pudimos constatar reflejaba la filosofía del colegio), nos condujo a las aulas de infantil, donde hablamos con dos profesoras que nos explicaron con mucha amabilidad cómo se trabajaba en ese colegio. La impresión fue tan buena, que ya no seguimos buscando más, y en septiembre nuestro hijo se incorporaba a la clase de los ositos. Su profesora, Encarnita, era precisamente la misma que nos había atendido unos meses antes.

    Los primeros días de curso confirmaron e incluso dejaron cortas las altas expectativas que nos había producido la primera visita. Años después, incluso, cuando nació nuestro segundo hijo, Mateo, calculamos el tiempo que había pasado desde que Samuel había finalizado Educación Infantil y nos congratulamos al comprobar que Mateo también sería osito y pirata, aunque, eso sí, esta vez y a diferencia de su hermano mayor, siendo previamente pollito.

    Lo de Mateo fue curioso, pues por necesidades laborales fue a una Escuela Infantil de la Comunidad de Madrid desde antes de cumplir un año. No nos podemos quejar de la profesionalidad o trato recibido por sus profesores, pero lo cierto es que Mateo día sí, día también, rompía a llorar cuando le dejábamos en la Escuela, pese a que poníamos en práctica todas las recomendaciones que nos hacían. Sea como fuere, era así. Bueno, fue así hasta el primer día que se incorporó a La Latina. En el momento de moverse la fila, las manos mágicas de Encarnita acariciaron una a una la cabeza de todos los pollitos, quienes sentían de forma instantánea que estaban en un sitio seguro, en un sitio donde se les iba a enseñar, a cuidar y a querer. Mateo no volvió a llorar nunca más por ir al colegio.

    Los años en Infantil con Encarnita fueron irrepetibles, pero el tiempo pasa y primero Samuel, y después Mateo, crecieron, pasaron a primaria y continuaron avanzando desde 1º hasta 6º, siendo alumnos de distintos profesores. El colegio en estos años fue dirigido por tres directores diferentes.

    Cuando se habla de enseñanza individualizada se entiende que se intenta adaptar a cada alumno. No se trata de aislarlo del resto, porque debe aprender a convivir y a relacionarse con sus iguales de forma autónoma. Se trata de adaptar la forma de enseñar a la forma de ser y a las capacidades de cada niño. En nuestro caso, como suele suceder casi siempre, nuestros hijos han sido muy diferentes. Esto no nos ha extrañado, pues de hecho nosotros tenemos también hermanos que son muy diferentes entre sí, y de nosotros. Por eso, imaginábamos que a nuestros hijos les ocurriría lo mismo, como así ha sido. Tanto Samuel, como Mateo tienen virtudes y defectos. Por eso, han tenido reconocimientos cuando los han merecido. Pero cuando ha sido necesario, se les ha corregido, se les ha tratado de enseñar a hacer las cosas mejor, a aprender de los errores. En la vida surgen problemas. Esto no consiste en que no existan los problemas, en omitirlos. Se trata de resolverlos cuando aparezcan. Y en eso, el colegio La Latina, los profesionales con los que han convivido con nuestros hijos durante los últimos catorce años lo han hecho bien, muy bien. Por eso, queremos trasladar nuestro agradecimiento a todos. Gracias Encarnita, Inés, Nieves, Mª Jesús, Javier, otra vez Encarnita, Mª Ángeles, Mar, Bea, Teresa, Alejandro y todos los que faltan en esta lista, incluidas las cocineras, las cuidadoras de desayuno y comedor (Ana, Manu, Magda, Yoli,…), las y los conserjes (Bienvenido, Maite, etc.), el personal de limpieza, … Nunca os olvidaremos.

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