La dictadura de las escuelas

Leído en: El puerto de Piluca blog de Pilar, maestra de Sevilla

Llevo varios días reflexionando, vivimos en una sociedad supuestamente democrática, sin embargo en nuestros centros educativos el alumnado se educa bajo la dictadura del profesorado y del horario. Entendiendose por dictadura como forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo. En el caso que nos ocupa son varios individuos los que mandan, liderados por el director o directora del centro ¡Qué fijación tiene el ser humano con las jerarquías!

Desde que el alumnado llega al centro a las 9 de la mañana hasta que se va, está bajo la presión del horario. Llegamos a clase y lo primero que tienen que hacer es sentarse en su sitio, cada día el mismo y al lado del compañero o compañera que les imponemos, a veces se quejan y nos dicen que no quieren estar allí ¿Y qué hacemos? Les decimos que es lo que hay que se tienen que aguantar, con un poco de suerte la criatura consigue que lo cambiemos de lugar. Y la felicidad dura poco porque en el momento que pasa mucho tiempo hablando con su amiguito o amiguita lo volvemos a cambiar de sitio (Es que se distrae mucho y no trabaja…)

Ahora toca Matemáticas, Lengua, Conocimiento del Medio … áreas llenas de contenidos que a ellos la mayoría de las veces no les interesa ¿Cómo motivarlos? Cuando ell-s lo único que quieren es jugar y pasarlo bien, lo tenemos un poco difícil la verdad. Cuando llega la esperada hora del recreo es una fiesta!! ¡¡¡Poder hacer con sus colegas lo que les da la gana!!!! Ya no tienen por qué estar con sus compañeros y compañeras de clase, tienen todo el patio a su disposición para hacer lo que quieran. Lástima que el recreo solo dura media hora.

Este video “Otro ladrillo en la pared” es muy parecido a la realidad que vive el alumnado en la escuela. El video es genial, cuando toca ese timbre y todos los profes marchan a sus respectivas aulas. “Cuando crecíamos e íbamos a la escuela había ciertos maestros que lastimaban a los niños de la forma en que podían, derramando su escarnio por cualquier cosa que hiciéramos, exponiendo cada debilidad, aunque estuvieran bien ocultas”

¿Sigue ocurriendo esto? Desgraciadamente sí.

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Bueno después de ver el video me planteo las siguientes preguntas: ¿Podríamos transformar nuestras escuelas en un lugar más democrático, menos dictatorial? ¿Piensas que el alumnado podría aportar algo a la escuela además de ser un mero receptor de contenidos? ¿Y las familias del alumnado? Aún no he encontrado un centro educativo en el que realmente la familia esté integrada en su funcionamiento. Por mucho que exista ese organismo llamado “Consejo Escolar” Los papás y las mamás en la puerta, cuando entran con sus hijos o hijas al centro parece que invaden nuestro territorio.

Bueno escribir no es mi fuerte, me gustaría poder expresar con más claridad lo que siento y lo que pienso.

Pilar

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Se me ocurren algunas preguntas más referidas a nuestro cole de La Latina que nos podíamos hacer como padres y madres después de acompañar a nuestros hijos e hijas a la fila cada tarde o mañana. ¿Hasta dónde llega nuestra implicación con lo que viven en el cole? ¿Me limito a ser espectadora de fiestas colectivas y nada más?

Muchos padres y madres hemos tomado distintas iniciativas de colaboración. Vemos a gente que trabaja cada miércoles en el AMPA, vemos a otras personas que organizan cumpleaños colectivos, que van al aula a leer cuentos, a contar historias, a ayudar con la elaboración de los disfraces. Los vídeos, los calendarios, los chocolates, las asambleas, las escuelas de padres y madres, … gente que opta por hacer algo más que acompañar a su hija o hijo a la fila.  ¿Es eso suficiente? ¿Podemos, queremos hacer más? ¿Cuál es tu opción? Tal vez sea dejar aquí un comentario que nos ayude a reflexionar sobre la escuela que queremos construir.

 

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5 thoughts on “La dictadura de las escuelas

  1. Muchas gracias Elena, el objetivo del blog es tener diversidad de opiniones y hacernos pensar a todos, así que, no te cortes y sigue escribiendo y opinando.

    Tienes toda la razón respecto a la elección de colegio por parte de algunos padres en función de los resultados de la prueba de primaria. A mí, desde luego no parece que sea el mejor criterio, sobre todo porque todos sabemos que los colegios lo utilizan para hacerse publicidad y al final estos resultados están totalmente sesgados y no reflejan la realidad.

    Además, que en un colegio haya buenos resultados académicos no significa que los niños sean más felices, que también cuenta, no sólo aprender, sino divertirse y ser valorados, que ya vendrán los agobios de mayores cuando tengan que trabajar y pagar la hipoteca.

    Dejemos a los niños ser niños y no les hagamos madurar demasiado pronto, que da una pena terrible escuchar a niños de 7 y 8 años decir que no pueden ir al parque o jugar porque tienen que hacer deberes y estudiar.

  2. Estoy de acuerdo con Gema: las cosas no son tan horribles y los/las que seguimos en la escuela pública pese a todo, en mi caso como profesora, no renunciamos a que la falta de medios u otras limitaciones nos impidan dar lo mejor de nosotros mismos para que esos chicos y chicas den también lo mejor, y no hablo ya de resultados. Cuando buscaba cole para mi niño llegué a la conclusión de que la mejor forma de decidir era ir a las jornadas de puertas abiertas, intentar hablar con padres/alumnos de coles. Lo que ocurre es que, por desgracia, tal como comentáis en otra entrada, los padres y madres se dejan llevar en muchos casos por datos como resultados en pruebas de primaria, de pruebas de 3º de E.S.O. ¿? En alguna ocasión he descubierto foros en que los chicos describen como en su cole les preparan durante semanas para esas pruebas. En mi centro, muchos chicos de 3º, una edad por cierto bastante complicada (13 años) hacen las pruebas mal adrede porque la consideran una pérdida de tiempo. Algunos padres te comentan orgullosos que cambiaron a su niño de cole, porque estaba en un cole público y aprendía muy poco y ahora están muy contentos en tal o cual concertado. Y digo yo, ¿no será que no tienen tanta prisa en que el niño lo aprenda todo? ¿Hay de verdad tanta prisa?. Yo tampoco fui feliz en mi colegio y tenía de todo, hasta piscina. Nunca entendí que la gente me envidiara. Afortunadamente, mi niño parece que tiene otro caracter, que realmente estaría bien en cualquier sitio. No sé vosotras ¿Resultados? Yo sólo pretendo que sea feliz en su cole, aunque no tenga club deportivo, campamentos de verano u otras muchas cosas que nos venden en muchos concertados. Y como dice Gema, por supuesto, que le respeten, que no los menosprecien y le valoren. Sé que hay profesores que lo hacen. Yo nunca he querido utilizarlo para mantener la autoridad. Así me va, como me descuide los chicos de 2º de Bachillerato convierten mi clase en una consulta-terapia, pero sinceramente, prefiero otra relación con ellos que la que se describe en el vídeo.
    Gracias por esta ventanita, aunque aún no sea madre del AMPA. Pese a ello, como veis, me dais un teclado y tengo mucho peligro (RISAS)
    Buen finde

  3. Gracias a Pilar y a Elena por hacernos reflexionar.
    Yo desde mi experiencia puedo decir que las cosas, por suerte, no son tan horribles como en el vídeo, cada vez hay más democracia y participación en los centros. Cuando yo estudiaba el bachillerato, en el Blas de Otero por cierto, tuve varios profesores que nos hacían participar en la toma de decisiones, y concretamente un profesor de Filosofía nos dejaba opinar incluso sobre el contenido de los exámenes que nos iba a poner. Por supuesto también tuve un mal profesor que ridiculizaba a los alumnos y con el que tuve una experiencia bastante negativa, concretamente porque me sentaba al lado del armario de la clase y empezó a llamarme “la chiquita del armario” cada vez que se dirigía a mí, por supuesto, en poco tiempo el resto de la clase empezó también a llamarme así. Yo era bastante tímida y callada en clase, pero me volví rebelde y contestona debido a las continuas humillaciones, porque cuando te hacía alguna pregunta y respondías te preguntaba que si eras vizca porque se refería a tu compañera de al lado. Me lo hizo pasar bastante mal y hoy todavía recuerdo esa sensación, pero no quería decirle nada a mi madre porque cuando otra alumna lo hizo luego se burló en clase de ella porque había llamado a su “mamaíta”. Afortunadamente, esas cosas pasan cada vez menos.
    Respecto a la Latina debo decir que me está sorprendiendo favorablemente lo que estoy descubriendo. En primer lugar, como ahora no está de moda la escuela pública, la ratio de la clase es de 20-22 niños. En segundo lugar, el contacto con la tutora de mi hijo ha sido muy cercano desde el primer día, de hecho, cuando estaba en primero de infantil un día de diciembre la tutora habló conmigo preocupada porque no conseguía que mi hijo la abrazara o le diera un beso, le expliqué que era un chico tímido al que le costaba acercarse a la gente. Entonces me dijo que todos los días ella y yo debías hablar, darnos la mano, incluso abrazarnos, para que el niño confiara en ella y efectivamente pasadas las Navidades un día de Enero me dijo que estaba muy contenta porque mi hijo se había acercado y le había dado un abrazo. En tercer lugar desde el centro se hacen actividades en las que nos dejan participar, por ejemplo el año pasado hicimos el día del mercado, en el que algunos padres y madres les acompañamos al mercado cercano y compramos frutas y futos secos con los alumnos de segundo de infantil, al día siguiente las preparamos y las comimos todos juntos en clase. Y por último el AMPA y los padres del centro estamos intentando también colaborar en lo que cada uno puede para mejorar el colegio donde nuestros hijos pasan tantas horas cada día.
    Yo no quiero que mi hijo vaya al un centro donde no le dejen opinar y donde le ridiculicen o menosprecien, por eso intervengo y participo.

  4. Gracias, Elena. Has abierto el debate de la mejor manera posible. Sabemos que la página web no es un espacio que anime a mucha gente; todavía nos da algo de reparo dejar nuestras ideas así, dispersas por internet.

    Desde luego que la implicación de padres y madres en el cole es fundamental. Parece que estos tiempos donde todo lo vivimos con demasiada prisa la participación no es todo lo amplia que nos gustaría. Cuesta dejar un comentario, cuesta asumir un protagonismo, cuesta tomar la iniciativa, cuesta, cuesta, cuesta… Ojalá esto fuera un poco más contagioso. De cualquier forma no podemos quejarnos. La escuela pública del barrio la seguimos viviendo muchos padres y madres como un tesoro que hay que cuidar y aquí estaremos, esperando a que llegues tú y muchos otros padres y madres con nuestras mismas convicciones para matricular a niños y niñas que puedan disfrutar de esta escuela.

  5. Hola a todos
    No conocía este vídeo, la verdad es q pone los pelos de punta.
    Yo también soy profesora, pero de secundaria y la verdad es que creo que afortunadamente la participación de los alumnos en su enseñanza-aprendizaje ahora, en distinto grado según centros, existe, porque lo que era cuando yo estudiaba, al menos en mi cole, nada de nada. Recuerdo haberlo pasado muy mal como alumna, en un colegio distinto, en una ciudad distinta, a los 11 años, siendo la nueva. Recuerdo haber dejado el colegio con 18 (era concertado) sin haberme integrado, tal como reflejaban aquellos tests psicológicos sobre aptitudes, personalidad y demás que nos pasaban. ¿Dónde estaba entonces el departamento de orientación? Ni siquiera sé que existía. Recuerdo haber pedido a mi madre que me cambiara de colegio, algo que no ocurrió. Somos cinco hermanos y visto en la distancia bastante tenía con lo que tenía.

    Perdón por extenderme, lo que quiero decir es que desde entonces – hace ya casi treinta años – han cambiado mucho las cosas, y entiendo que los padres en general nos preocupamos, nos implicamos… y claro que sirve el Consejo Escolar. Yo he estado en el de mi centro, conozco a las mamás que participaban, y también los chicos han logrado cosas a través de sus peticiones en el Consejo. Me parece muy importante el papel de las AMPAS, he estado siguiendo las cosillas que hacéis en el de La Latina. De hecho, en unos años intentaré llevar a mi peque a La Latina (tiene casi 4). Lo visité el curso pasado y uno de mis criterios de decisión, aparte de la cercanía, era que tuviera una implicación significativa de los padres.

    En mi caso creo que soy un caso especial. Mi niño tiene casi 4 años y creo que seguirá hasta los 6 en un centro de educación infantil de 0 a 6. Precisamente, he querido que disfrute de más flexibilidad, o de menos dictadura, como dice Pilar. Me consta que Infantil funciona muy bien en vuestro cole, pero él es feliz en su escuelita, con su jardín, sus columpios, y las palmas que Marcos, su profe, les da para volver a clase. Nada de filas en ese momento, aunque no creais, sí las hacen para ir a comer o a lavarse las manos. Igual me he equivocado. Renuncié a una plaza en un colegio porque ampliaron la ratio de 25 a 27 niños por clase en 3 añitos. Hoy leo en un foro que en ese colegio dan una atención exquisita a los alumnos, quién ha escrito eso??? Imposible, con tantos niños. Sólo intento que precisamente lo dirigido, lo normalizado, mi niño lo tenga cuando sea un poquito mayor.

    Elena

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