Los lunes, poesía.


Una amiga me ha recomendado un libro de poesía para leer en casa en voz alta. La propuesta es para después de cenar y con la tele apagada. Cada persona de la casa lee un poema los lunes. Sólo un día a la semana. Sólo un poema a la semana. No sé si la propuesta es viable pero de vez en cuando es bueno que te sugieran cosas nuevas que cambien un poquito la vida. Y mira, igual al final hasta nos gusta.

Libro: Los lunes, poseía

Su autor, Juan Carlos Sierra es licenciado en Filología Hispánica. Ha preparado esta antología siendo profesor de literatura española en un instituto de Melilla. Este libro es el fruto de un profesor con alma de lector, el resultado de una exigencia diaria, el cuaderno de bitácora de alguien que no ha querido echarle la culpa a las coyunturas, a los planes de estudio, a la televisión, a la falta de inquietud de los jóvenes, a las modas sociales, porque sentía la responsablidad de su propio amor por la poesía. Ha pensado mil veces cómo contagiar la emoción que él mismo siente a la lectura, el deslumbramiento que sufre y disfruta al envolverse en los versos de un poema. Y ahora nos resume su experiencia en formade antología, en la que no sólo cuentan sus gustos de lector solitario, sino también el diálogo con los alumnos, el filtro de las clases, los puentes de la realidad, la constatación de algunos temas, recursos y tonos que consiguen acentuar el interés de los alumnos. (Escrito por: Luis García Montero).

A ver si alguien se anima y nos cuenta realmente si estas poesías atrapan a personas pequeñas y grandes.

7 comentarios en “Los lunes, poesía.

  1. Los Niños Aprenden lo que Viven
    Por Jorge Luis Borges

    Si los niños viven con reproches, aprenden a condenar.
    Si los niños viven con hostilidad, aprenden a ser agresivos.
    Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
    Si los niños viven con lástima, aprenden a auto-compadecerse.
    Si los niños viven con ridículo, aprenden a ser tímidos.
    Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.
    Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
    Si los niños viven con ánimo, aprenden a confiar en sí mismos.
    Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
    Si los niños viven con elogios, aprenden a apreciar a los demás.
    Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.
    Si los niños viven con aprobación, aprenden a valorarse.
    Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.
    Si los niños viven con solidaridad, aprenden a ser generosos.
    Si los niños viven con honestidad, aprenden qué es la verdad.
    Si los niños viven con ecuanimidad, aprenden qué es la justicia.
    Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden a respetar a los demás.
    Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.
    Si los niños viven con afecto, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

  2. Hola de nuevo. Estoy tan impresionada por vuestras aportaciones que tengo que esperar a que llegue el sábado y tomarme mi tiempo para poder decir algo más personal. De momento, y tras un agotador y fantástico día de fiesta de disfraces como final a la semana del libro sólo puedo deciros: GRACIAS.

    Yolanda jb

  3. Hablando de poemas, os dejo uno que a mí me llega,

    Poema de Kalhil Gibran: Tus hijos

    Tus hijos no son tus hijos,
    son hijos e hijas de la vida,
    deseosa de sí misma.

    No vienen de ti,
    sino a través de ti,
    y aunque estén contigo,
    no te pertenecen.

    Puedes abrigar sus cuerpos,
    pero no sus almas,
    porque ellos,
    viven en la casa del mañana,
    que no puedes visitar,
    ni siquiera en sueños.

    Puedes esforzarte en ser como ellos,
    pero no procures hacerlos semejantes a ti,
    porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

    Tu eres el arco del cual tus hijos,
    como flechas vivas,
    son lanzados.
    Deja que la inclinación,
    en tu mano de arquero,
    sea para la felicidad.

  4. En mi casa por diversas razones sociales y económicas, no se leía poesí, bueno, no se leí casi nada: Mi padre campesino y mi madre, sufrida ama de casa. Ambos ocupadídimos en muchas muchas tareas. En mi infancia, lo más parecido a la poesía, eran las largas y poéticas adivinanzas con las que mi abuelo me retaba en el campo ( también me ponía problemas clásicos de “reglas de tres”, mucho antes de que me los enseñaran en el colegio) para hacer mas llevaderas las duras horas de faenas agrícolas, mientras sembrábamos, cogíamos naranjas, vendimiábamos o desgranamos mazorcas de maíz ( que bello recuerdo, me viene casi el olor del maíz con la memoria) o cuando estábamos a la sombra tomando un tentempié. Con el tiempo averigué que muchas de ellas eran adaptaciones de poesías de García Lorca y otros autores, como ésta de la guitarra, que obviamente no me decía a qué se refería:

    En la redonda
    encrucijada
    seis doncellas
    bailan.
    Tres de carne
    tres de plata.
    Los sueños de ayer
    las buscan
    pero las tiene abrazadas
    un polifemo de oro…

    ¿Que és? ( esto me preguntaba mi abuelo)
    y después de un tiempo , como no sabía qué contestar
    me decía bien alto:
    ¡¡ La guitarra !! ¡¡Las seis doncellas son las cuerdas de la guitarra y el polifemo es el cuerpo de la guitarra porque tiene un ojo y es de oro!!

    Mi abuelo sí que leía, tenía curiosidad, una envidiable curiosidad. A veces lo sorprendía leyendo mis libros escolares. Incluso algunos de matemáticas se los llevaba al campo: no comprendía las matemáticas modernas pero quería saber…

    PD. Bonito poema el anterior, casi “eriza el bello”, como dicen por aquí.

    Manuel.

  5. Os dejo una razón para el nombre de Julia:

    PALABRAS PARA JULIA

    Tú no puedes volver atrás
    porque la vida ya te empuja
    como un aullido interminable.

    Hija mía es mejor vivir
    con la alegría de los hombres
    que llorar ante el muro ciego.

    Te sentirás acorralada
    te sentirás perdida o sola
    tal vez querrás no haber nacido.

    Yo sé muy bien que te dirán
    que la vida no tiene objeto
    que es un asunto desgraciado.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

    La vida es bella, ya verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amigos, tendrás amor.

    Un hombre solo, una mujer
    así tomados, de uno en uno
    son como polvo, no son nada.

    Pero yo cuando te hablo a ti
    cuando te escribo estas palabras
    pienso también en otra gente.

    Tu destino está en los demás
    tu futuro es tu propia vida
    tu dignidad es la de todos.

    Otros esperan que resistas
    que les ayude tu alegría
    tu canción entre sus canciones.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti
    como ahora pienso.

    Nunca te entregues ni te apartes
    junto al camino, nunca digas
    no puedo más y aquí me quedo.

    La vida es bella, tú verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amor, tendrás amigos.

    Por lo demás no hay elección
    y este mundo tal como es
    será todo tu patrimonio.

    Perdóname no sé decirte
    nada más pero tú comprende
    que yo aún estoy en el camino.

    Y siempre siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

    José Agustín Goytisolo

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