Caprichos de Don Carnal

2008_0201cole08carnaval0025.jpgEl Carnaval pasó el viernes por nuestro cole y se ha instalado cómodamente en un sillón de la entrada, aguardando a La Cuaresma. Mientras espera, se entretiene dándonos extrañas instrucciones para que adornemos nuestra indumentaria con extravagantes complementos, cada día. Y aquí nos véis, obedeciendo todos, pequeños y mayores, a sus caprichosas órdenes sin atisbar el más mínimo desacuerdo, como en el juego de la vida. Pero… ¿Qué digo?… ¡Si es Carnaval!… ¿O no?

¡Disfrutémos de estos días de risas y desinhibición! ¡Que se acaba!2008_0201cole08carnaval0005.jpg

4 comentarios en “Caprichos de Don Carnal

  1. Hablaré del Carnaval, de la fiesta de Carnaval en los centros educativos. En el mío, esa fiesta fue un éxito. Estoy esperando unos vídeos para colgarlos en mi blog. Tuvimos murgas de tres grupos del centro, bailes y actuaciones a cargo del alumnado, desfile y concurso de disfrazes, baile carnavalesco de los profes y la actuación de la ¡Arencibia Blues Band! De ello hay una breve reseña en mi blog. Todo por ellos/as. Un saludo muy cordial.

  2. Dengo un gatagaazo… atchíisss.
    Bueno, aquí estamos de Carnaval, pronto terminará,… pero otros carnavales comenzarán, más o menos disimuladamente.
    Los niños lo tienen claro… hoy soy supermán, mañana un pirata, una serpiente o una estrella en el universo.
    Nosotros les (nos) vamos despojando de disfraces, y llenando de etiquetas (serio, listo, hábil, débil,…).

    Y así nos quedamos así, con una o dos etiquetas para todo el año, o toda la vida.
    A veces las cambiamos, pero son etiquetas, como el pescado: hoy soy besugo, mañana bonito, el otro burro, o pulpo, pero no se les ocurra cambiar de repente, pues no se lo aceptarán:
    “¡ pero si tú eres un besugo… como se te ocurre ir de bonito !!”

    El disfraz no está bien visto, al menos cuando está a la vista. La burla tampoco, si es publicada. Quédese todo, dicen, en una semana de desahogo al año, y que el resto del año el disfraz espere en el baúl.

    A mi me gustaría soñar con un mundo como el que sueñan los niños, con un baúl de disfraces siempre abierto, con los colores y los bailes en la calle, poder sorprender y sorprenderme, escenarios perpetuos de alegría, con la crítica certera a la vista y no a traición, con un año de 50 semanas de Carnaval, y una o dos para homilías, mítines, seriedades y etiqueta.

    Saludos, *<8D
    y disfruten.

  3. Gracias por dejarnos tu comentario, Juanjo. Entiendo a qué te refieres. Sí, la educación es un acto de generosidad. Implica dar, dar, dar, hasta tal punto que a veces quedamos “desnudos” y, en ocasiones, desarmados, expuestos y vulnerables. Nadie nos enseñó en la Escuela ni en la Universidad a protegernos. Y los adolescentes, con frecuencia, cubren sus carencias y miden su (ausencia de) valor a costa de la vulnerabilidad ajena.

    Respecto al uso de “máscaras” o “disfraces”, en mi opinión, representan distintas facetas de un mismo “yo”. A veces soy madre, otras amiga, otras hija, compañera, profesional, miembro de nuestra comunidad,… Y no por ello dejo de ser la misma persona, aunque para algunos resulte desconocida en otros contextos y desconcertante.

    Lo bueno del Carnaval es que el cambio de rol se hace explícito y también lúdico. Yo también elijo explicitar el rol que voy a adoptar, cuando ello facilita la comunicación con mis interlocutores.

    Creo que los niños y adolescentes buscan en los adultos buenos referentes en los que mirarse. Valoran la autenticidad del adulto desde cada rol que adopta, y que lo desempeñe con honestidad. Huyen de la falsedad, de la incoherencia entre lo que se dice y se hace, entre lo que se dice y se quiere decir, aunque ellos mismos “se disfracen” con frecuencia para adquirir sentido de pertenencia y construir su propia identidad.

    El Carnaval terminó, pero el baile de máscaras continúa, claro que sí. ¿Por qué no aceptarlo desde su óptica más positiva y constructiva? ¿Qué es lo que pediremos a los ciudadanos del futuros? Que sean flexibles, empáticos, versátiles y coherentes a la vez. Pues démosles eso mismo.

    Un abrazo

  4. Hola:

    Aunque evidentemente no es el sentido del post, me ha sugerido un tema del que hace tiempo algo dije por ahí y que relaciona educación y disfraz.

    Porque no tengo del todo claro si la educación es “desnudar” o “disfrazar”, quitar máscaras o enmascarar, dejar de ser uno o ser más uno mismo oculto tras un determinado comportamiento. Y me refiero a la educación como actividad, a la recepción y a la tarea de educar. Veo disfraces de autoritarismo, alumnos que “denudan” a los profesores, profesores que enmascaran su persona en clases, alumnos que juegan a ser otros, profesores que otorgan disfraces al alumnado con tanta velocidad como áfán clasificatorio, en búsqueda de su propia seguridad, supongo. Y podría seguirse ¿verdad?

    En fin, que las relaciones educación-disfraz pueden ser muchas, o al menos, a me lo parecen, y tal y como se me ha ocurrido a propósito del post, lo he dejado aquí. Aunque evidentemente no tenga nada que ver.

    Saludos, y a pasarlo bien, que disfrutéis.

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