Mamá, ¡No Quiero Ir Al Cole!

madre-hija-leyendo.jpgAsí respondía anoche mi hija mayor tras la lectura del cuento, los abrazos, los besos y los deseos de buenas noches. Después de tres años de entusiasmo con la escuela, algún día tenía que llegar esta queja, común a todos los niños, supongo. No me sorprendió, pero lo cierto es que no tenía preparada ninguna respuesta. Tampoco quería convencerla con argumentos manidos, crear falsas expectativas, ni mucho menos aludir a las ventajas a largo plazo,… No, no eran horas. Así es que me limité a dejar que hablara y permitir que expresara abiertamente sus sentimientos, guiándola en su propia búsqueda de soluciones:

– Y eso hija, ¿por qué no quieres ir al cole?

– Es que te echo mucho de menos. Quiero quedarme aquí contigo.

– Ya. Pero es que mañana tengo que salir y no puedes venir conmigo.

– Es que… Es que… No me gusta hacer deberes en clase.

– ¡Ah! Y los deberes en casa… ¿sí te gustan?

– Bueno, esos no. Otros. OTRO tipo de deberes. Que sean divertidos.

– Pero en el cole aprendes muchas otras cosas que no hacemos en casa. Y sí son divertidas.

– Es que no tenían que existir ni las guarderías, ni el cole, ni el instituto, ni la Universidad,… Ni nada de eso…

– Vaya. Y ¿qué piensas hacer en la vida, hija? ¿Cómo vas a aprender a leer, a escribir, a contar,… y tantas otras cosas?

– Pues, podría aprender lo que quisiera aquí en casa. Que tú me lo enseñaras, pero de forma divertida.

– Ajá. Bueno… No sé si sabría hacerlo. Son tantas cosas, la verdad. Pero, ¿qué es lo que no te gusta exactamente?

– ¡Pues nada! Bueno, sólo Música,… Educación Física,… Cono,… Alternativa,… Patinaje,… Patio…

– ¡Ahhh! ¿E Inglés? ¿No te gusta el Inglés?

– Bueno, sí. Un poco. Y Matemáticas un poco. Pero Lengua, no. Y Plástica, tampoco.

– Vale. ¿Y cómo podríamos hacer para que te gustase más aprender todas esas cosas, y hacerlo divertido?

– Pues que cada uno aprendiese lo que quisiera. Por ejemplo: si quiero aprender a patinar pues me compras unos patines y bajo a la calle a patinar. Si quiero aprender a bailar, me pones un video y yo aprendo practicando. ¡¿Ves qué fácil?!

– Ya. ¿Y cómo hacemos para aprender a escribir, a leer, a contar,…? Porque eso es necesario, para que luego puedas seguir aprendiendo por tí misma.

– Pues, mira. Tengo un montón de cuentos para leer, pero los que a mí me gustan. Y podemos coger más de la biblioteca. Y para escribir,… Pues tú me pones unas palabras, después una frase,… luego otra más larga y así, y así… Y contar,… Pues ya sé contar un montón de números… ¿Ves? ¡Ya está! Sólo tendríamos que ir al cole para las clases de Música. Tres horas de música por la mañana. Comemos. Patio. Y otras tres horas de Música por la tarde. ¡¿Ves, qué fácil?!

-Ajá. Ya veo. Bueno, déjame pensarlo…

Y, a decir verdad, no pude dar otra respuesta mejor. Porque nada me resultó desatinado. Y, las sugerencias de mi hija, vistas así, con ojos de niña, me parecían de sentido común y más que factibles.

No sé, pero ahora me pregunto qué papel desempeñamos los padres en la educación de nuestros hijos. Hasta qué punto y qué aspectos debemos delegar en maestros y educadores, cuáles compartir y qué otros entran dentro de nuestra competencia exclusiva.

Espero que me ayudéis a encontrar respuestas…

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Ver vídeos programa CRÓNICAS “Aprender en Casa”:

Vídeo 1/4, 2/4, 3/4, 4/4

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3 thoughts on “Mamá, ¡No Quiero Ir Al Cole!

  1. Jajaja… Yolanda, esta vez no puedo complacerte, y mira que lo siento. Pero vamos, mójate y en vez de criticar un comentario podrías valorar el contenido del artículo (jajaja, toma maldad)

    Enseñar en casa es una opción de la que no se tiene información en general. Parece que está sólo indicada a las familias de aldeas que se quedan incomunicadas en invierno. Y no es así, al menos estrictamente. Eso sí, necesita un nivel de compromiso y exigencia de los padres muy importante. Mal comparado sería como el teletrabajo: puede parecer un chollo, pero en una trayectoria profesional no todos podríamos trabajar desde casa. Hace falta tenerlo MUY CLARO.

  2. Vale Jesús, eso de que te diré una ¨maldad” en privado aquí no vale. Hay que dar la cara. Es un rollo esto de: “me gusta mucho tu artículo”, “qué interesante todo lo que dices”, … Yo quiero oír las “maldades” que son mucho más interesantes. Así que ya sabes, no te escaquees que eso es poco valiente. No nos puedes dejar con la curiosisdad a todas las personas que leemos atentamente todos tus educados y diplomáticos mensajes.

  3. Vaya, Chelucana… creo que te han dado en la línea de flotación, ¿verdad? Muy bonito el diálogo y muy interesante el debate abierto.

    Creo que la escuela es un buen sitio para complementar (no me gusta delegar porque para mí implica un cierto abandono) la formación del niño. Como todo lo que concierne al niño, esta formación, a nivel global y no sólo referido a la educación formal, es responsabilidad de los padres.

    Las respuestas a tus preguntas creo que son complejas, variadas y probablemente sean válidas las posturas antagónicas. Pero en cualquier caso los padres no podemos eludir nuestra responsabilidad y dejar en manos “de quien toque” la tarea de educar, como ilustras en la viñeta. Otro problema sería cómo introducir nuestro pensamiento particular en esa realidad tan compleja y a veces distante que es el colegio, el maestro… y hacerlo compatible.

    Cuando te vea recuerdame que te diga una “maldad” de las mías, ¿vale? Un abrazo, me ha gustado mucho este artículo.

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