18 Maneras de decir NO de Forma Positiva

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Fuente: www.dormirsinllorar.com
Artículo original del Dr. William Sears
Traduccido por Sole, Doctora en Medicina

“No” es una palabra cargada de poder, rápida en los labios, fácil de decir. Su hijo oirá esa palabra con mucha frecuencia, y usted la oirá de su hijo también con frecuencia. Es necesario para un padre decir “no” a un niños, de forma que más tarde el niño pueda decirse “no” a sí mismo. Todos los niños y algunos adultos tienen dificultad para retrasar la gratificación. “Lo quiero ahora” es un deseo que guía a los niños pequeños. Aprender a aceptar el “no” de otra persona es el preámbulo a aprender a decirse “no” a sí mismo. Lo que hace que los niños (y los adultos) se metan en problemas, es una reacción impulsiva a un deseo. Es decir “sí” inmediatamente, sin tomarse tiempo para hacer circular el deseo por su “sensor” interno y considerar la necesidad de decirse “no” a sí mismos.  Aquí expongo cómo usar esa breve palabra para dar mensajes positivos.

Ir a la canción “No nos digan siempre no” de Luis M. Pescetti

1. EQUILIBRE

Demasiados “noes” o demasiados “síes” pueden torcer la autodisciplina de un niño. Es importante conseguir el balance correcto de “síes” y “noes” en el entorno de un niño. Si usted raramente dice “no” a su hijo, las pocas veces que lo haga, su hijo se “desintegrará” porque no está habituado a ser frustrado. Si todo el día está lleno de “noes”, el niño creerá que el mundo es un sitio negativo, y crecerá siendo una persona negativa. El mundo real está siempre lleno de “síes” y “noes”. En algunos hogares, los niños aprenden pronto cuál es el padre/madre que dice “sí”, y cuál el que dice “no”. Hasta los diez mandamientos tienen cosas que debes hacer y otras que “no”.

2. LOS “NOES” CRECEN

El arte de decir “no” crece con su bebé. Durante el primer año, las necesidades de su bebé y sus deseos son lo mismo, así que será usted básicamente un padre de “sí”. Durante el segundo año, los deseos del bebé no siempre son seguros o saludables, así que será usted un padre de “sí” y “no”.
De los 9 a los 14 meses, el decir “no” es casi seguido, los llamamos “noes de baja intensidad”. Entre los 14 y los 18 meses, a medida que los bebés meten la directa, se frustran con facilidad y fácilmente protestarán al intentar ser dirigidos en una dirección diferente de la que ellos quieren. En este momento, usted necesitará “noes de alta intensidad” y soluciones alternativas creativas. Alrededor de los 18 meses es cuando decir “no” se puede convertir en un asunto a tener en cuenta. Los padres pueden empezar a transmitir una actitud de “así es la vida, y yo confío en que puedas con ella”. Hacia los dos años, los niños son expertos en decir “no”.

3. USE ALTERNATIVAS CREATIVAS AL “NO”

Una mañana, cuando tenia 18 meses, Lauren, que estaba atravesando una fase impulsiva, revoloteaba alrededor de la casa escalando todo y metiendose en todas partes. Se estaba poniendo en peligro y revolviendo toda la casa. Tras el “no” número 20, yo estaba cansado de oir esa palabra, y mi hija también. En la pared de la habitación de uno de mis hijos hay un poster en el que un gatito atrapado por una pata en lo alto de un árbol dice: “señor, protégeme de mí mismo”. Mi hija necesitaba ser protegida de su propia impulsividad. Necesitaba un cambio de aires. Pasamos el resto del día fuera de casa. Los parques y áreas de juego proporcionan un espacio y un lugar de “síes” en el que correr y escalar. Si se encuentra usted con un niño pequeño revoloteando de una cosa a otra y con usted persiguiéndole alrededor de la casa diciendo “no”, considere cambiar a algo más divertido: salga, lleve un libro con usted, colóquese en lugar seguro y déjele correr.

4. ENSEÑE SIGNOS DE PARAR

Incluso en los meses tempranos debe enseñar al bebé a reconocer el lenguaje corporal que significa “para”. Su bebé necesita estar expuesto a estos signos de lenguaje corporal antes de oir la palabra “no”. El primer mordisco en su pezón durante la lactancia, supondrá un signo de ¡ay! en su cara. La primera vez que su bebé alcanza algo peligroso, su cara manifestará la alarma. Usted obtendrá mejores resultados de sus signos de “parar” si su bebé está habituado al lenguaje corporal positivo de forma que, cualquier cambio, le haga prestar atención. Sus “noes” serán más eficaces con el niño pequeño si él ve un montón de lenguaje corporal positivo (mucha aprobación y orgullo, gestos de agrado y placer, contacto ocular, cosquillas y rostros iluminados que dicen “te quiero mucho, eres fantástico”).Nos hemos dado cuenta de que los niños criados con apego, que pasan muchas horas en brazos y en contacto cara a cara, aprenden fácilmente a leer la cara de los padres y su lenguaje corporal. Tener mucho contacto y comunicación cara a cara en los primeros años, hace la comunicación cara a cara más fácil en los años venideros. Algunos niños son tan impresionables por el lenguaje corporal que usted puede obtener lo que desea sin decir una palabra. Una madre expresiva de un niño pequeño apegado nos dijo: “habitualmente todo lo que tengo que hacer es mirar hacia ella con el ceño ligeramente fruncido, y para de comportarse mal”.

5. ENSEÑE SONIDOS DE PARAR

Con frecuencia un cambio en su humor o en su lenguaje corporal no es suficiente para redirigir las acciones impulsivas. En este caso se necesitan palabras. Los niños aprenden pronto qué parabras “educativas” conllevan más fuerza y demandan una respuesta más rápida. Y también qué tono de voz significa “tienes un problema” y cuáles permiten cierta laxitud. Ármese de una variedad de sonidos que signifiquen “detén lo que estás haciendo”. Elabore la intensidad del sonido en función de la gravedad del comportamiento. Reserve los sonidos realmente grandes para el peligro real.

6. ENTRENE “LA MIRADA”

Habitualmente se puede corregir a un niño sin usar una palabra. He notado que los maestros de educación infantil utilizan una mirada de desaprobación que para el comportamiento, pero preserva la autoestima del niño. Martha, después de educar a 8 hijos, ha perfeccionado “la mirada”: la cabeza ligeramente torcida, los ojos penetrantes. exactamente la expesión facial que corresponde con las palabras “no me gusta lo que estas haciendo, te aprecio y sé que puedes hacerlo mejor”. Recuerde que sus ojos revelan lo que realmente está usted pensando o sintiendo. Si lo que siente es ira, eso será lo que el niño lea en sus ojos. Si reconoce que esto es lo que está pasando debe disculparse por la dureza del sentimiento que se está leyendo en sus ojos. Asegúrese que los signos y sonidos de “para” detienen los malos comportamientos, y no el crecimiento de la autoestima en su hijo. Éste debe comprender que usted desaprueba el comportamiento y no al niño. Para estar seguro de que pone la nota correcta, tras “la mirada” haga un gesto cariñoso, una sonrisa o diga: “no me gustaba el comportamiento, pero tú sí me gustas”.

7. CREE ALTERNATIVAS A LA PALABRA “NO”

Decir “no” constantemente hace que esta palabra pierda su fuerza. Como los sonidos de “para” sirven básicamente para proteger, intente utilizar palabras que se ajusten más específicamente a la situación. Por ejemplo, cuando un niño se acerca a la caja de las deposiciones del gato, su primera reacción es decir ¡no!, pero seguido de una explicación: está sucio, te pondrás malito. La proxima vez que lo haga ( y seguro que lo hará) en lugar de no, diga sólamente: está sucio, te pondrás malito. Esto y una expresión de disgusto en su cara, ayudará al niño a comprender el porqué del comportamiento que se espera, y la caja del gato perderá su atractivo (suponiendo que la caja del gato esté situada fuera de la trayectoria habitual del niño, ya que la basura, así como la arena, son irresistibles en caso contrario). Los bebés empiezan a necesitar “noes” alrededor del 6º mes. Un día nuestra hija de dos años, apareció en nuestro estudio esgrimiendo una bolsa de cacahuetes. En lugar de arrancar los cacahuetes de su mano y gritar no, Martha miró a a Lauren directamente a los ojos, y con mucha calma le dijo: “No. Para Lauren”. Su tono de voz y su mirada detuvieron a Lauren en sus pasos. Matha cogió a Lauren en brazos y (aún con los cacahuetes en la mano) se dirigió con ella a la despensa, donde le proporcionó un tentenpié más seguro. Utilizando la frase estandar: “No. Para Lauren”, y dándole una alternativa, Lauren no tuvo tiempo para pensar en retarnos o tener un berrinche, cosa que un “no” seguramente hubiera producido. En cualquier familia hay cosas que no son para los más pequeños. Cuando usted utiliza esta frase con calma y consistencia desde bien temprano en la niñez, el pequeño comprende que usted le está protegiendo.El no es un palabra fácil de decir. No requiere pensar previamente, y es automática, aunque irritante y opresiva. Decir “no puedes” comunica más y se utiliza con más reflexión, en situaciones en las que verdaderamente el bebé no debe serguir. Con esta expresión, usted está protegiendo su mente y su cuerpo. En nuestra experiencia, los bebés responden mejor al “para” que al “no” y detiene el comportamiento por un tiempo suficiente como para premitirle a usted elaborar otras estrategias. “Para” es protector antes que punitivo. El “no” invita a una lucha de voluntades, pero incluso los bebés muy cabezotas habitualmente se detendrán un momento al escuchar la palabra “para”, para evaluarla. Estos mismos niños habitualmente ignoran el “no”, si lo han escuchado miles de veces antes. Pero incluso la palabra “para” pierde su poder si se utiliza con demasiada frecuencia.

8. UTILICE “LA VOZ”

Además de perfeccionar “la mirada”, reserve un tono de voz especial para aquella ocasiones en que es importante hacerse escuchar. Una educadora veterana compartió con nosotros su secreto: “yo soy una madre de buen compás, pero mis hijos conocen tan sólo por mi tono de voz cuándo han traspasado la línea. Un dia mi hija de dos años estaba comportándose mal y mi hijo de 4 años le dijo: no juegues con mamá cuando habla así”.

9. PROPORCIONE SUSTITUTOS POSITIVOS

Ofrezca una alternativa positiva con su negativa: “no puedes coger el cuchillo, pero sí la cuchara”. Utilice una expresión de convencimiento para “vender” el “puedes hacer” y suavizar el “no puedes”. No puedes cruzar la calle, dice usted con un tono apropiado a las circunstancias, y después diga cuidadosamente: pero puedes ayudar a mamá a barrer el porche. Debe haber un poco de marketing creativo en cada madre.

10. EVITE SITUACIONES ENGORROSAS

Si usted lleva a su hijo a una tienda de juguetes a comprar algo para el cumpleaños de un amigo, sea consciente de que está acercándose a una confrontación, ya que su hijo puede querer comprar todo lo que vea en la tienda. Para evitar el “No. No puedes tener eses juguete” antes de entrar explíquele que estan en la tineda para comprar un juguete par su amigo y no para él. De este modo estará preparado para no pedir un juguete.

11. EL “NO” TAMBIÉN ES UNA PALABRA DE NIÑOS

Esté preparado para ser usted quien reciba la palabra “no”. Nuestra hija de dos años acaba de salir corriendo por la puerta, le pedimos que vuelva y ella chilla: “¡no!”. Su primera reacción será: “Esta ardillita no me va a responder de esta manera, le enseñare quien manda aquí”. Comprender qué hay detrás de esa niña de dos años y de esa palabra de dos letras, le ayudará a aceptar este comportamiento normal en un niño pequeño. No se tome ese “no” como algo personal. Decir que no es saludable para el dasarrollo normal del niño y para establecer su identidad como individuo. No se trata de un desafío ni de un rechazo de su autoridad. Algunos padres sienten que no pueden tolerar ningún “no” en absoluto de sus hijos, pensando que esto socava su autoridad. Se enfadan interrumpiendo un importante proceso de autoafirmación. Los niños tienen que experimentar dónde termina su madre y dónde empiezan ellos. Los padres pueden aprender a respetar los deseos individuales y seguir estando al cargo y manteniendo los límites. A medida que su hijo se hace mayor, la habilidad de pasar de ciertas situaciones (robar, engañar, drogas…) dependerá de su capacidad para decir “no”.

A los 18 meses, Lauren tenía asumido que “no” significaba que nosotros queríamos que detuviera lo que estuviera haciendo. Un dia estaba jugando felizmente con agua en el fregadero de la cocina. Vio que me aproximaba y anticipando que yo le prohibiría el juego, emitió un enfático “¡no papá!”. Lauren habia marcado su territorio, y concluido que tenia derecho a hacer aquello. Su “no” significaba que estaba preservando su espacio.

12. USE UN “NO” DIVERTIDO

Una tarde yo (Martha) entré en la habitación de la televisión y encontramos a mi hijo pequeño y un amigo viendo un video que sus hermanos mayores habían estado viendo el día anterior. Al echar un vistazo a la cinta me di cuenta de que no me gustaba que la vieran, y en cualquier caso era la hora de jugar en la calle. Así que en un momento de inspiración, mientras apagaba la televisión, me lancé a un monólogo imitando los gestos y la voz del protagonista. Debí hacer un buen trabajo de imitación, porque se quedaron los dos mirándome con los ojos como platos, como si no fueran capaces de creer que su madre estuviera así de loca. Los dos saltaron del sofá y se dirigieron a la puerta, riéndose aún, mientras el personaje les decía que buscaran algo mejor que hacer.

13. PERSONALICE EL “NO”

Estamos convencidos de que Lauren está destinada a las relaciones publicas. Su “no, papá” es la forma diplomatica de decir “no”. Añadiendo “papá” personalizó su mensaje. Mejor que recibir un “no” dictatorial, añadimos el nombre del niño. Si usted tiene tendencia a gritar, añadir el nombre suaviza algo el tono, y transmite respeto al interlocutor.

14. TENGA UN DÍA DE “SÍES”

Una madre me confesó, “No me gusta lo que me está pasando. Me gusta ser madre pero pasamos el día entero discutiendo los dos. A Andrew no le importa que yo le diga que haga la cosa más sencilla, asi que siento que estoy enfadada todo el tiempo. Me gustaría ser una madre más feliz”. Le pedí que le dijera a su hijo exáctamente lo que deseaba, ” ser una madre más feliz”, o bien que le diera a escoger, “¿qué prefieres una mamá feliz o una mamá enfadada?”. Para ayudar a ser una mamá feliz le sugerí un día a de “síes”. Cada vez que digas que “sí”, mamá (o el niño) ponen un “sí” en un tablero. Y cuando haya más “síes” que “noes”, verás como mamá es mucho más feliz. Y haremos algo especial juntos.

15. SEA CONSIDERADO

Cuando es necesario detener un comportamiento no hay razón para ser rudo. Por ejemplo, su bebé acaba de descubrir que el rollo de cinta adhesiva que alguien ha dejado a su alcance es un juguete estupendo. En lugar de abalanzarse sobre él y arrancárselo de las manos, haciéndole llorar, puede tomarse unos instantes, explorar el objeto con el bebé, decirle después adiós y alejar al niño a una distancia prudente de tan atractivo objeto, y proporcionándole a cambio una actividad más adecuada para su edad.

16. CUANDO DIGA “NO”, SIGNIFICA “NO

Siga sus propias directrices. Durante meses le dijimos a Lauren que para que le contáramos su cuento tenía que lavarse previamente los dientes. Durante meses funcionó, unas veces con facilidad y otras con más resistencia. Una noche decidió ponerme a prueba. Por su gesto me di cuenta de que ese día no funcionaría la “coacción” ni el humor. Así que, apagué las luces mientras decía con calma: “de acuerdo, hoy no hay cuento”. Tras esto, nunca más cuestionó el cepillado de dientes.

17. USTED ES UNA MADRE QUE NO PUEDE DECIR “NO”

En su preocupación por darle a su hijo todo lo que necesita, algunos padres caen en el error de darle todo lo que quiere, siendo el “no” un extraño en su estilo de educación.

Es importante que una madre se sienta comoda diciendo “no” a su pequeño desde el principio. En realidad esto comienza cuando se enseña al bebé a prenderse correctamente al pecho, para que pueda alimentarse adecuadamente, y evitar las grietas, o cuando el bebé muerde el pezón. Algunas madres no pueden hacer esto. Tienen miedo de ser asertivas por no hacer llorar a su bebé. Prefieren permitir que el bebé lo haga mal, y tirar con le dolor. Al decirle que no , porque hace daño, esta comenzando a enseñarle límites. El “no” dicho en serio, comienza cuando es un niño pequeño (desde los 18 meses más o menos). Más allá del decir “no” hay otras vías para comunicar que algo no es seguro o apropiado. Cuando una madre dice “detente”, o “deja eso”, o “no es seguro” o cuando redirige fisicamente al niño a otra actividad, está modificando amablemente el comportamiento y enseñando límites. Con cualquier terminología, decir “no” , no tiene que ser una cosa negativa. También es una forma de dar, y requiere mucho esfuerzo. Las madres que son incapaces de decir “no”, tendrán un grave problema al final del camino.

Cuando una madre dice “no” en los momentos apropiados, con confianza, firmeza y con amor, esto no amedrenta al niño. Puede disgustarle unos minutos, ya que no le gusta oir “para” o “espera”.

18. CUANDO UN NIÑO NO ACEPTA EL “NO”

Algunos niños, especialmente aquellos algo testarudos, pueden tratar de desgastar a sus padres. Están convencidos de que deben tener algo y, si no, su mundo no puede seguir. E insitirán contínuamente hasta obtener un sí. Esto es una educación fallida. Escuche atentamente a su hijo. Si su petición puede ser razonable, muéstrese dispuesto a negociar. Alguna vez puede usted darse cuenta de que es sabio cambiar de opinión después de haber dicho que no. Usted desea que su hijo entienda que cuando dice “no” quiere decir “no”, pero también desea mostrarse cercano y flexible. En este caso ayuda detener el “no” hasta haber escuchado cuidadosamente a su hijo. Si usted percibe que su hijo se enfada de forma inusual por una negativa suya, escuche su punto de vista. Puede ser que tenga un punto de vista que usted no haya contemplado o su petición suponga para él algo mucho más importante de lo que le había parecido. Cuando haga esto, asegurese de que comprende que no han sido sus tácticas de desgaste, sino su razonamiento, lo que le ha hecho cambiar de idea.

Nuestra hija Erin, parece destinada a ser abogado, por la forma lógica y emocionante con la que defiende sus peticiones. Erin quería tener un caballo. Le dijimos que no (ya tenemos demasiados dependiendo de nosotros), pero con el tiempo hemos aprendido que los deseos de un niño siempre merecen ser escuchados con atención. Le dijimos, “Erin, sabemos cuánto te apetece tener un caballo, te lo pasarías muy bien montando, y algunos de tus amigos tienen uno (demostramos que comprendemos su punto de vista), pero tenemos que decir que no, y no cambiaremos de idea”. Sentémonos a explicar por qué (dejar claro que no cambiaremos de idea hará que el niño no persista en su insistencia). Aún no estás preparada para cuidar un caballo (enumeramos las responsabilidades que tendría). Cuando termines otros 6 meses de clases, y nos demuestres que estás preparada para atender a un caballo, hablaremos de nuevo”. Nueve meses más tarde, Tuffy, pasó a ser una boca más que alimentar en nuestra familia. Erin obtuvo su caballo y aprendió algunas lecciones valiosas como aplazar la satisfacción y que con los privilegios vienen responsabilidades.

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