TALLERES DE IGUALDAD

Yo soy Claudia y estoy en tercero. La semana pasada vino una señora que nos enseñó cosas sobre la igualdad. A mi y a mis compañeros nos a gustado mucho.Bueno ahora no tengo tiempo para terminarlo, luego sigo. Le dejo el ordenador a Ismael.

Yo soy Ismael y estoy en primero. Os voy a contar un cuento que nos contaron en nuestro taller.
Titulo: Los tres cerditos. Pero no es el cuento que todos os sabéis…

Había una vez una familia. Eran muy vagos y la madre lo tenía que hacer todo. Primero que cantara el gallo la madre se despertaba y hacía el desayuno, limpiaba las paredes y los suelos y hacía todas las tareas de la casa.

Cuando se levantaba el resto de la familia el padre protestaba: “Este café está muy frio”, “esta tostada no tiene mantequilla”, “¿qué leche has comprado que saben tan mal?”.

La mamá se sentía triste. Adivinar en qué trabajaba la madre… ¿Lo sabéis? Vale, os lo cuento. La madre era pastelera y el padre trabajaba en un edificio que para llegar hasta el último piso se tardaba un día y una tarde.

Un día la madre vino de su trabajo y vio a su marido y a sus hijos con pezuñas y con una nariz redonda. También encontró la casa desordenada. Fue a buscar su maleta y se la encontró tirada, con todos los trastos por el suelo. Lo ordenó y se marchó a vivir a una casa cerca de la pastelería. Alrededor de la casa había un jardín y una piscina.

Una mañana se levantó y lo primero que hizo fue llamar a su familia para ver cómo iban. Lo que oyó fue algo así: “oink”, “oink”, “oink”.

En la casa estaba todo destrozado. La mesa tirada, los platos todos rotos, ni uno a salvo. Las camas desordenadas. Había barro por todas partes como si allí vivieran unos cerdos. Y era verdad, ya eran totalmente cerdos.

Una tarde el padre dijo a sus dos hijos: “Hay que organizarse” Pero nadie sabía cómo porque siempre lo había hecho la madre. Miraron en libros, hasta se creyeron que lo podían descubrir en los periódicos. Pero nada les enseñó cómo hacerlo. Intentaron encender la lavadora, apretaron un botón, echaron el jabón y la lavadora se puso en funcionamiento. ¡Vaya lío que se armó! Dejaron la puerta de la lavadora abierta y se salió el agua. Parecía que los cerdos se habían bañado.

Un día llamaron al timbre cuando los cerdos ya casi eran hombres y niños otra vez. Ya se habían organizado. Abrieron la puerta y ahí estaba la mamá. ¡Menuda sorpresa! Se encontró que la casa estaba muy limpia y que su marido ya tenía los dedos pequeños y sus hijos tenían el rabo muy pequeñito. Sólo se les veía un poquito.

Pasó una semana y la mamá se levantó y fue a limpiar y ya estaba hecho. Fue a preparar el desayuno y parecía más que un desayuno una fiesta porque estaba todo decorado y su familia lo había hecho todo. Y no creáis que el desayuno era normal, había mantequilla riquísima y una tostada muy bien hecha. Había mermelada, leche para el café, y hasta habían puesto un poquito de azúcar para que el café fuera más dulce. Había un pastel de nata, chocolate y fresa. Punto final.

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5 thoughts on “TALLERES DE IGUALDAD

  1. Nos ha gustado mucho el cuento de Ismael y la historia de Claudia. Espero que sigais contando muchas cosas que os pasen y otras que os inventéis,nos gustará leerlas.

  2. Hola soy Raquel, compañera de Claudia. Pienso igual que ella, me gustó mucho el taller que hicimos en clase. Yo también hice una obra de teatro y me gustaría repetir este taller. Claudia, menuda sorpresa me he dado cuando te he visto en esta página. A ver si se animan los demás niños.

  3. Claudia, Ismael, me ha encantado leer vuestras historias. Estoy de acuerdo con lo que dice el comentario anterior y sería estupendo que más chicos y chicas de La Latina se animaran a dejar sus historias y sus trabajos y los pudiéramos leer y comentar en casa.

    Por cierto, se me ocurre que podíamos pedir a los y las autoras de los cuentos que han ganado el premio del AMPA que nos escriban aquí sus historias.

  4. Claudia, Ismael, gracias por contarnos las cosas tan bonitas que hacéis en los talleres de igualdad. No sé si me gusta más el cuento de “Los tres cerditos” o la obra de teatro de “Alfredo a quien le gustaba el ballet”. Espero que sigáis contándonos vuestras actividades en estos talleres. Los mayores también aprendemos de ellos a través de vuestro relato.

  5. Ismael,el cuento de los cerditos me ha gustado mucho.Soy Claudia otra vez,y como he dicho,voy a contar lo que hemos hecho en esos talleres.Hicimos una cometa con palabras positivas,un juego muy divertido y también hemos interpretado varias obras de teatro,una de ellas era:Había una vez un niño que se llamaba Alfredo al que le gustaba el ballet. No se relacionaba con los chicos de su clase porque ellos dedicaban todo el tiempo a jugar al balón. Una vez tres compañeras suyas estaban jugando al fútbol y pasó Alfredo y le dijeron que viniese a jugar, pero dijo que no porque tenía clases de ballet,le pegaron un balonazo y se puso a llorar. Sus compañeros se burlaban de él.
    Luego nos hicieron cambiar la obra para que terminase mejor y nosotros elegimos que al final, en vez de darle un balonazo en la cara le acompañaron a las clases de ballet y terminaron todos bailando felices. Fin

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